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Un viaje por los sentidos: un fin de semana descubriendo los imprescindibles del Alto Douro Vinhateiro en Portugal

Alto Douro Vinhateiro que ver viñedos en Portugal

Llevo años dándole vueltas a un viaje por el Duero portugués. Desde antes incluso de que la UNESCO considerase sus 26.000 hectáreas Patrimonio de la Humanidad o de que se pusiesen de moda los porto-tonic (o portonic..). Pero por alguna razón nunca llegué a bajar de Vila Real, ni me fui más al este que a Amarante. Así que este año, cuando me propusieron un viaje a Peso da Regua, tenía que hacerlo, aunque diesen lluvia, aunque fuese entre semana y aunque tuviese que irme yo sola conduciendo.

Y resultó un fin de semana increíble, lleno de sorpresas y anécdotas que añadir a ese libro de memorias que espero que nadie escriba. Y sí, muchas cosas quedaron pendientes para una re-visita (porque es un territorio inmenso) pero como sé que te va a encantar, te cuento mis imprescindibles en el Douro Vinhateiro para que empieces a planificar tu viaje en una de las regiones más fotogénicas y especiales de Portugal.

Museo del VIno Peso da Regua

1. Descubrir Peso da regua: historia y tradiciones del vino de Porto y el Alto Douro Vinhateiro

Como te comentaba antes, nosotros hicimos base en Peso da Regua una buena ubicación de base para explorar este ingente territorio. Además de que es la «capital del vino», dormir aquí tiene varias ventajas: la oferta hotelera es variada, desde las populares quintas (antiguas casonas y pazos de producción vitivinícola transformados en coquetos hoteles boutique) a modernas opciones de alojamiento tipo spa y hoteles más tradicionales para todos los bolsillos. Está muy bien comunicado por carretera (y por tren y barco). Y tiene muchas cosas que ver (ahora te cuento).

Hablamos de una bonita villa portuguesa con un gran paseo al lado del río con vistas a los famosos viñedos y con ese encanto del interior de Portugal. Pero además tienes muchas actividades interesantes y lugares que visitar en Peso da Regua:

Como visitar el Museu do Douro, una visita imprescindible si quieres conocer esta inmensa región, sus orígenes y sus vinos. El museo cuenta con un sinfín de curiosidades, como un traje original de la Ferreira, impulsora del Douro y benefactora de toda la región (dicen que llevar uno de estos trajes le salvó de morir ahogada en el rio), o uno de los mojones originales que hicieron que esta fuese la primera región vinícola del mundo en estar demarcada tanto sobre el papel como físicamente. Yo os recomendaría que la visita la hiciéseis además con un guía (excepcional) para que os cuente más curiosidades de la región y de las piezas del museo.

Y, como extra, el museo tiene su propio restaurante y bar de vinos en los que puedes hacer una cata de vinos de la región (hay entrada con comida en el restaurante y otra opción combinada con el billete de tren). Y una impresionante tienda (sí, también venden vinos).

El museo está además junto al paseo del río, muy cerca de donde llegan la mayoría de los cruceros que suben (algunos en viajes de varios días de duración) por el río Duero desde Oporto. Y de la estación de trenes, en donde puedes subirte (en temporada alta) al tren histórico a vapor del Duero, uno de los trenes históricos que ha recuperado trenes de Portugal y que te lleva bordeando el río hasta Pinhao y Tua (con parada en los dos con tiempo para hacer una visita mientras recargan los tanques de vapor) y que además cuenta con degustación de Porto Ferreira y de los dulces típicos «rebuçados da regua». Los billetes están disponibles para viajar de junio a octubre y los puedes comprar en las estaciones de tren portuguesas o en la página oficial de Comboios de Portugal.

Y ya que hablamos de trenes, otro punto interesante es el Cais de Mercadorías da REFER, a un lado de la estación de tren, una construcción única que servía para cargar las importantes mercancías que salían de estos valles hacia la ciudad de Oporto y su importante puerto. En este curioso edificio de madera en curva, también se encuentran 5 restaurantes (tipo vinoteca), con opciones que van desde la cocina más tradicional a la más moderna.

Dónde comer en Peso da Regua

Para comer en Peso da Regua también tienes un buen número de opciones, pero a nosotros nos recomendaron dos que nos encantaron:

El primero es el Aneto & Table, de los vinos Aneto y ubicado en uno de los locales del punto gastronómico de los antiguos barracones de la REFER. Lugar chulo, buena comida y buenos vinos, añadirle buena compañía y el éxito está asegurado. Y por cierto, el carpaccio de bacalao y el confit de cerdo espectaculares.

Y el segundo no está técnicamente en Peso da Regua, sino a medio camino entre Peso da Regua y Pinhao (en la 222). Hablamos del DOC de Rui Paula, con vistas a los viñedos en el balcón sobre el río (o en el interior con videos de la cocina en directo) puedes escoger un menú degustación (van cambiando según la temporada) o pedir por carta, en ningún caso te equivocas. Nosotros optamos por un guiso de arroz con lubina y bogavante y la terrina de foi grass y ambos espectaculares.

Y, ya que estamos, tienes muy cerquita de aquí el parque termal Caldas do Moledo, un punto de aguas termales histórico que se está rehabilitando y que dentro de poco también deberías añadir a tu lista (si el proyecto sale como me lo han contado va a ser muy total).

Y si quieres descubrir más cosas por la zona, hay distintas visitas guiadas que puedes hacer. Por ejemplo, estas en Civitatis y estas en Viator que combinan visitas a Peso da Regua y a otros puntos cercanos.

2. Visitar Lamego: las tradiciones y la fundación de Portugal

A tan solo 15 minutos de Peso da Regua se encuentra uno de los lugares clave de la historia de Portugal. Si Portugal nació en Guimaraes y tuvo su primera capital en Coimbra, Lamego no se queda atrás: aquí la leyenda habla de las conocidas como «cortes de Lamego», un evento sobre el que los historiadores no se ponen de acuerdo pero en el que los nobles portugueses habrían nombrado a don Afonso Henríques como primer Rey de Portugal, justo antes de la batalla de Ourique (la que según la mayoría de historiadores sería el momento clave para la independencia del reino).

Es también el lugar en donde se cuenta que nació el vino de esta región, tanto el Porto como el espumante, cuyas técnicas y tradiciones importaron los monjes a esta zona (algunos se van más atrás y hablan de los romanos). Y también donde unos comerciantes ingleses descubrirían este bebedizo y decidiría empezar a exportarlo por todo el mundo.

Pero, además de las leyendas, merece mucho visitar Lamego por su ambiente tranquilo de villa con historia y grandes palacios y casonas impresionantes, y también por estos otros 7 grandes motivos:

  • Porque tiene un pequeño pero interesante castillo con una torre del siglo XII, declarado Monumento Nacional, y que se puede visitar junto con una antigua Cisterna medieval recuperada y convertida en expacio de exposición.
  • Y un pequeño museo sobre la historia de la ciudad, el Centro Interpretativo Porta dos Figos, con curiosidades de las distintas épocas que ha pasado la ciudad desde los romanos hasta la actualidad.
  • Además de un interesante museo de arte, el Museo de Lamego (en el antiguo palacio episcopal) en el que hay 18 piezas consideradas «tesoro nacional», aunque está actualmente de obras de rehabilitación hasta 2022 (estimado).
  • También por su impresionante catedral románica (en las fotos), Monumento Nacional y con tres impresionantes pórticos en su fachada (como curiosidad, la torre fue cárcel durante bastante tiempo).
  • Y uno de los santuarios de mayor devoción del norte de Portugal: Nossa Senhora dos Remédios, con sus 700 escalones de ascenso, sus magníficos azulejos y la impresionante fuente de los gigantes (el santuario es una de las imágenes pintadas en la famosa estación de trenes de Sao Bento en Oporto). Y a un lado, un curioso monumento natural del que no os haré spoilers porque quiero que descubráis su secreto.
  • Y por la iglesia románica de Santa Maria Almacave en donde se coronó al primer rey de Portugal (también Monumento Nacional).
  • Y también porque tienen su propio dulce-salado preseleccionado entre las 7 maravillas de la Gastronomía Portuguesa: la Bola de Lamego, una especie de empanada salada con pan abizcochado que hace un interesante tentempié mientras exploras la ciudad.

Vamos, que hay un sinfín de cosas que ver y que hacer en Lamego (en alguna guía dicen que tiene la mayor concentración de monumentos por metro cuadrado de Portugal).

Pero además como tiene un sinfín de anécdotas y rincones chulos, si quieres descubrir un poco más, tienes distintos tours privados en la zona para visitar la ciudad, incluyendo uno en Civitatis en Español. (Y algún free tour también).

Extra: apúntate cerca otro monumento nacional a 3 kilómetros: la capilla de S. Pedro de Balsemao, la que dicen que es el monumento religioso más antiguo de Portugal y el segundo más antiguo de toda la península ibérica (es un templo de origen suevo-bizantino). Solo abre por las tardes (consulta el horario en turismo de Lamego antes de ir por si acaso).

Dónde dormir en Peso da Regua, Lamego y Pinhao

En nuestro caso, nos alojamos en el Hotel Delfim Douro (en su tiempo fue la Quinta do Loureiro, aunque de los edificios tradicionales queda prácticamente la memoria) y aunque técnicamente es un hotel que no está dentro de Peso da Regua, está muy cerca y tiene unas magníficas vistas a las curvas infinitas del Douro desde cada uno de los balcones de las habitaciones, con unos amaneceres y atardeceres de impresión.

¿Alternativas? Tienes un buen número de opciones para dormir en esta zona, pero si cuentas con presupuesto apunta: Six Senses Douro Valley, muy cerca también de Peso da Regua.

Y si prefieres dormir en Lamego, me han hablado muy bien del Quinta da Pacheca y del Douro Castelo (este último en el centro).

Y en Pinhao me han recomendado dormir en la Quinta de la Rosa que al parecer tiene una vendimia espectacular.

Y dicho esto, si vas en temporada de vendimia, yo escogería las quintas con viñedo para disfrutar de la vendimia en primera persona. Y ahí ya puedes añadir otras opciones como Quinta da Terrincha, que está un poco más lejos de todo, pero con unos viñedos espectaculares y mucha historia.

3. Recorrer la 222: la carretera más bonita de Portugal

Si se trata de buscar motivos para visitar la región del Duero portugués en cualquier época del año, seguro que más de uno te ha hablado de sus viñedos. Bueno, pues como te decía antes, puedes verlos subiendo en barco por el río, bordeando su cauce con el tren o conduciendo en una de las carreteras más bonitas de Europa: la nacional 222.

Ojo, no confundir con la Nacional 2, que es otra favorita de los amantes de la conducción y que cruza Portugal de Norte a Sur y que también pasa por Peso da Régua y Lamego para continuar hacia las Montanhas Mágicas y continuar hacia Faro. En este caso hablamos de una carretera que cruza de Este a Oeste, desde Vila Nova de Gaia hasta Vila Nova de Foz Coa (donde los petroglifos).

Dicen que es uno de los roadtrips más bonitos de Portugal. Es más, el tramo que va desde Peso da Regua hasta Pinhao fue considerado en 2015 la mejor carretera del mundo para los amantes de la conducción (según AVIS y un conjunto de expertos que incluían a un físico cuántico, un diseñador de montañas rusas y un diseñador de circuitos de Fórmula 1). Pero ¿por qué deberías alquilar un coche (o llevar el tuyo) y hacerte el viaje en carretera? Pues, entre otras razones porque es la mejor forma de descubrir los secretos de este inmenso territorio (el tren llega, pero solo hasta determinados puntos) y porque así no te pierdes los espectaculares miradores de la región.

Que sí, que tienes alternativas más rápidas que hacerte 222 kilómetros por una carretera llena de curvas y revirivueltas, pero entonces no disfrutarías del puente eiffeliano del pueblo de Pinhao (y su estación de azulejos), del mirador de Casal de Loivos (desde donde se sobrevuela Pinhao en uno de los caprichosos meandros del río, junto a un pequeño museo del vino y que la BBC consideró el más bonito de todos) o del de Frei Estevao (uno de los más fotografiados de la región por sus caprichosas formas en los viñedos y las llamativas quintas de blanco encalado).

Y sí, hay más, muchos más:

  • Miradouro de São Leonardo de Galafura (Covelinhas, cerca de Peso da Regua)
  • Miradouro de São Salvador do Mundo (en São João da Pesqueira, cerca del Santuario)
  • Miradouro de Vargelas (también en São João da Pesqueira)
  • Miradouro Rota do Douro (en Carrazeda de Ansiães)
  • Miradouro de Teixeiro (en Cinfaes, con vistas a Porto Antigo)
  • Miradouro Museu do Coa (Vila Nova de Foz Côa, en el museo)
  • Miradouro da Serra da Boneca (en Penafiel)
  • Miradouro de Penedo Durão (en Freixo da Espada a Cinta)

(…y me dejo unos cuantos). Y sí, merecen la pena hasta cuando llueve.

4. Navegar por el Duero: descubrir el Alto Douro Vinhateiro desde el Agua

Si hay algo que unifica el paisaje de esta zona es el agua que ha esculpido durante siglos sus valles creando esos meandros únicos que centran toda la atención por la luz especial del valle. Y, aunque ya no verás a los barcos rabelos bajar el río hasta Oporto (el transporte se hace por otras vías desde hace ya unos cuantos años), el río sigue siendo navegable y hacerlo es una de las formas más relajantes de explorar esta zona.

Imagínate la estampa: llegas a Pinhao y al lado de esa llamativa estación de trenes con azulejos, te subes a un velero que te lleva navegando hasta Régua. El sol se empieza a poner sobre el río mientras te tomas una copa de vino y disfrutas de los reflejos en el agua, intentas descubrir alguna de las antiguas capillas y palomares que salpican los empinados viñedos o ves pasar la locomotora histórica a vapor.

Bueno, en nuestro caso le tienes que añadir un poco de lluvia y un mucho de conversaciones interesantes y te salen esas fotos que ves abajo.

Nosotros lo hicimos con la empresa Douro á Vela en uno de sus barcos veleros. Pero en la zona encontrarás opciones que van desde barcos a motor hasta cruceros de varios días que suben desde Oporto hasta aquí. E incluso un barco solar (aunque no el Douro mismamente, sino en uno de sus afluentes como os cuento en el siguiente punto).

Extra: Si no consigues reservar para esa época, en Civitatis tienes alguna opción adicional.

5. El Valle del Coa: Una vuelta al pasado a través de los grabados rupestres

Dentro de la espectacular región del Duero portugués que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su gastronomía, arquitectura y forma de vida en torno al vino, existe otra región que también es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque por un motivo bastante diferente: los grabados de arte rupestre del Valle del Coa. Pero no hablamos de unos grabados cualquiera, sino de unos del paleolítico, de hace más de 20.000 años. Vamos, que no es poca cosa, y más si te cuento que hay muy pocos lugares patrimonio de la humanidad que se remonten a esta época.

Para ver esta maravilla de caballos, cabras, ciervos y bueyes salvajes grabados en las rocas hay que viajar hasta Vila Nova de Foz Coa (o hasta Siega Verde en el lado español), que es el epicentro del arte rupestre y donde un magnífico museo narra no sólo cómo se descubrieron estos grabados (hablamos de hace poquísimo, finales del siglo XX) y se protegieron de la construcción de un embalse, sino también explica las distintas épocas y las diferencias con «artistas» de otras zonas y momentos (y cómo se sabe que son de hace 20.000 años y no del siglo pasado).

Pero, además de pequeñas piezas y grandes reproducciones que puedes disfrutar en el museo (la visita guiada es muy muy top), los grabados se puede visitar in situ.

Ojo, no todos los petroglifos de Valle del Coa y Siega Verde se pueden visitar por libre como puedes hacer en otras zonas de Portugal o de España (en Pontevedra y en Carnota, por ejemplo, tienes un buen número de ellos de entrada libre). Pero es que probablemente tampoco sean tan fáciles de entender sin más, ya que hablamos de un tipo de arte rupestre más antiguo y que pasa más desapercibido al ojo inexperto.

En el caso del valle del Coa puedes visitarlos de tres formas muy interesantes:

  • De día, en 4×4 hasta el lugar de Penascosa, al de Canada do Inferno o al de Ribeira de Piscos y una vez allí a pie por las distintas rocas visitables. Puedes organizar la visita con el museo o desde el centro de interpretación de Penascosa. ¿Diferencias?
    • Penascosa se puede hacer por la tarde (la mejor hora para ver los petroglifos aquí y es espectacular). Es la más asequible si no te gustan las alturas ni caminar mucho.
    • Canada do Inferno, que está al lado del río y se visita por la mañana (la mejor hora para ver estas rocas). El camino está algo más en pendiente y es un pelín estrecho.
    • Ribeira de Piscos, que incluye una caminata de poco más de dos kilómetros (ida y vuelta) y también es mejor visitarla por la mañana.
  • En kayak por el río Coa hasta la Canada do Inferno (también se puede ir a pie) para ver los petroglifos a nivel del agua (muchos de ellos quedaron sumergidos con las construcciones de los embalses de la zona pero aquí tienes la opción de ir por el agua y ver algunos de los más famosos desde el kayak).
  • Y también se puede visitar de noche Penascosa, te llevan también en 4×4 hasta allí, pero con ayuda de luces de apoyo se consiguen ver los surcos de otra forma e incluso descubrir algunos que no son tan fáciles de identificar a simple vista.

Y, además, puedes hacer un paseo en barco solar por el río, con tentempié y degustación de vinos. No se ven los petroglifos bien (no te puedes acercar tanto como con el kayak) pero es un bonito paseo si nada de ruido (el barco es prácticamente silencioso) y se pueden avistar garzas y algunas aves rapaces de la zona.

Todas estas opciones las tienes en la página web del museo (tickets) pero con la limitación de que solo están disponibles en Inglés, Francés y Portugués. Pero puedes organizar una visita guiada a medida con un guía en español (el día que visitamos Penascosa había un grupo con guía español que salía cuando llegamos). Eso sí, reserva con tiempo porque hay cuotas cerradas de visitantes diarios y no se las pueden saltar.

Dónde Comer y dormir en el valle del COA

Para nuestra excursión al Valle del Coa y su espectacular Patrimonio de la Humanidad, nosotros comimos en el Museo del Valle del Coa, que tiene su propio restaurante con vistas sobre el valle y el río Coa (seguimos estando en los paisajes del Douro Vinhateiro). Con una cocina tradicional, nosotros optamos por la carne, pero nos dijeron que se puede encargar cabrito o arroz de cabidela. También cuentan con una buena bodega de vinos locales.

Y, aunque nosotros lo visitamos desde Peso da Regua, son dos horas de coche y te puede interesar hacer noche allí para explorar un poquito más. Tienes algunas impresionantes quintas para dormir en la zona del valle del Coa como el Casa do Rio o la histórica Quinta da Terrincha, de la que ya os he hablado antes.

6. Vivir la vendimia: las magníficas quintas del Valle del Duero

Muchos viajeros escogen para visitar el Douro Vinhateiro la época de la vendimia. Y es que aquí realmente puedes vivir la vendimia. Vale, que no te vas a poner a vendimiar en serio (más de un capataz se infartaría esperando a que saques el último selfie molón) pero sí hay fincas en las que puedes recoger algo de uva y hasta pisarla.

Y eso es lo que nos fuimos a hacer nosotros a Quinta da Avessada: con la excusa de la vendimia (y sí, recolectamos uvas pero también nos comimos unas cuantas), catamos vinos, escuchamos algo de música tradicional, hubo quien pisó uva (a mí me da grimilla) y nos echamos unas risas. La quinta es una enoteca que organiza eventos turísticos y para amantes de la gastronomía y que ha recuperado algunas recetas tradicionales como la Sopa de dona Antonia, en honor a doña Antonia Ferreira (ya os hablé de ella antes, la gran benefactora del Douro).

7. Y disfrutando siempre del mejor maridaje en la tierra de los vinos

Comer en Portugal es siempre un placer y, aunque aquí hay algunos dulces tradicionales (como la Bola de Lamego y los Rebuçados de Regua, de los que te hablé antes), lo típico típico es el vino.

Y como lo típico es el vino, pues todos los restaurantes en los que comimos hacen una cosa muy interesante: cada plato, cada menú, cada sección de la carta tiene sus vinos recomendados. ¿Que quieres un entrante de pescado con no se qué cosa? Pues este vino es el indicado. ¿Que optas por carne en los segundos? Pues este otro vino es el que más nos gusta para esto. No es que no tengas una buena bodega, sino que además toda la carta está pensada para que disfrutes de un buen vino.

Y sí, no tienes por qué seguir la recomendación de la carta, también puedes preguntar, probar, cambiar de idea… las opciones son infinitas y las vas a disfrutar.

Para añadirle un extra al asunto, además, casi todas las bodegas históricas tienen una enoteca y/o restaurante. Ya sea dentro de la propia bodega como en el caso de Quinta de Avessada o en un espacio aparte como los productores de Aneto Wines, el concepto gastronómico es redondo para que no sólo compres vino (o hagas una cata) sino que lo disfrutes con los amigos mientras exploras la zona.

Y sí, tienes también muy buenos restaurantes en los hoteles, así que no descartes la media pensión, es una muy buena opción y en algunos casos como en Quinta da Terrincha, donde además de vinos producen sus propios aceites, compotas y quesos. Vamos, que no solo son un sitio para dormir, sino que son un destino en sí mismos, con actividades durante todo el año y hasta masajes entre viñedos (además de ser todos espacios espectaculares por su diseño). Ah, y una historia que se remonta a los romanos y que está conectada con la realeza portuguesa.

Si no vais a dormir en estos hoteles, algunas quintas permiten comer igualmente en sus restaurantes. Os dejo aquí unas cuantas que tienen reserva online y que me han recomendado (además de los sitios que os comento más arriba):

¿Cuándo visitar el valle del Duero portugués – Alto Douro Vinhateiro?

Vivir la vendimia fue nuestra excusa para hacer un viaje en octubre al valle del Duero portugués y fue una muy buena excusa y es la época de más turismo en la zona. Un buen número de quintas organizan actividades para los visitantes, catas, visitas guiadas y actividades en los viñedos como la que te acabo de contar. Pero no es la única época del año en la que visitar el Douro: la época de otoño con los colores ocres en las hojas, o la primavera con el renuevo son también espectaculares. O los tres meses de invierno en que puede que algún día nieve y tiña los viñedos de blanco (aunque es raro).

Pero es que además, aunque no podrás vendimiar (porque no hay uva, básicamente) en estos meses, sí que puedes visitar viñedos y enotecas, catar los vinos, conocer viticultores locales, aprender cómo es el proceso del cultivo del vino (y del olivo) en esta zona de Europa y dormir en sus grandes quintas en cualquier época del año. En la página web de Soul Wines – Eno Taste Tours (de la asociación de empresarios local) puedes ver un montón de actividades que se realizan a lo largo del año, desde senderismo por los miradores más espectaculares a visitas a las bodegas más antiguas, pasando por tours en coches clásicos por la nacional 222.

¿Que te puede llover? Sí, a nosotros nos llovió, bien se ve en las fotos, pero lo bien que nos lo pasamos no nos lo quita nadie!
(Ojo, solo llueve de media diez días por mes y ni en invierno bajan de los 2 grados de temperatura en los años normales).

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