El trato ha sido inmejorable y la habitación la mar de cómoda, con vistas al Castillito y los corrales, en mi caso, y un baño tipo ducha con azulejos artesanales muy bonito.
No os perdáis el solarium en la terraza, con vistas desde el faro a la parroquia. Y si llevais coche, reservad plaza, al estar en pleno meollo puede ser complicado aparcar en temporada alta.
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