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Volver a la Universidad en Coimbra: 39 buenas excusas para un gran fin de semana en la ciudad Patrimonio de la Humanidad

Qué ver en Coímbra

En el año 2013, la UNESCO inscribió en la lista de Patrimonio de la Humanidad a la Universidad de Coimbra y más de 30 espacios relacionados con la fundación, desarrollo y consolidación de la universidad en la ciudad. Esta inscripción ha llevado hasta Coimbra a muchos viajeros curiosos con ganas de descubrir la antigua capital portuguesa y sus secretos. Pero, desafortunadamente muchos se quedan en la superficie y dejan por el camino un enorme número de cosas que ver en la ciudad de Coímbra y sus alrededores.

Reconozco que yo he sido una de ellos. Pero también que hace poco intenté poner remedio a este tema y, aunque el foco de mi viaje más reciente al centro de Portugal giraba en torno a los sitios Patrimonio de la Humanidad, añadí a la receta muchas más ideas y buenos amigos con los que explorar más a fondo una ciudad que, como contaba Branca, nuestra guía por los secretos de la Alta, «necesita más que unos días» para conocerse a fondo.

Así que, ¿qué no te puedes perder en Coímbra? Intentaré ordenarlo un poco, a ver si consigo evitar alguna cuesta (no prometo que sea posible):

  1. Subir a la Alta, bajar a la Baixa: los miradores y la muralla medieval
  2. La «Universidad» + cómo visitar
  3. La universidad moderna y los museos universitarios
  4. Las catedrales de Coímbra
  5. Las tradiciones universitarias
  6. El Museo Nacional Machado de Castro
  7. La música: conciertos y fado +  dónde oír
  8. La Baixa
  9. El Mondego
  10. El otro lado del Mondego
  11. El origen: Conímbriga
  12. Comer en Coímbra
  13. Dormir en Coímbra
  14. Visitas «diferentes»
  15. Qué ver cerca de Coímbra

 

Subir a la Alta: Los miradores y la muralla medieval

Empezaré por arriba, en la zona conocida como la Alta, donde se encuentra la ciudad y la famosísima universidad. Aunque tenemos la tendencia natural a evitar las cuestas (y son unas cuantas), la subida en sí es una buena forma de conocer Coímbra, ya que permite disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad, desde los tejados de las catedrales o el monasterio de Santa Cruz al río Mondego y la Coímbra judía, mientras vamos acercándonos a la cima.

Puedes subir a la «alta» de varias formas. Te cuento cómo ir hasta arriba de todo, a la Universidad, desde la parte baja:

  1. Andando, por las cuestas que suben desde la zona «Baixa», ya sea siguiendo los carteles tras las escaleras del Jardim da Manga (el claustro de los mangos, uno de los claustros renacentistas más bonitos del país y único en sus especie, antes pertenecía al Monasterio de Santa Cruz) o la calle Martins de Carvalho (en un lateral del Café de Santa Cruz). Y pasando muy cerca de la Torre de Anto, una de las dos torres defensivas de la Coimbra medieval que quedan en pie, hoy museo del Fado (te cuento más sobre el fado en Coímbra abajo) y con un mirador muy interesante de la ciudad. Y después seguir por la Porta de Barbacã (la peculiar puerta defensiva de acceso a la ciudad en la Edad Media) o hacia la Sé Velha y de ahí hacia la Universidad.
  2. Andando, desde la Praça do Comerçio a través de las escaleras de S. Bartolomeu, el Arco de la Almedina, el museo de la ciudad y la calle Quebra Costas hasta la Sé Velha y desde ahí hasta la Universidad (yo usaría esta ruta de bajada, porque la cuesta es para emarcarla y porque aquí encontrarás fado, te cuento más abajo).
  3. En el ascensor que sale del mercado municipal, que es un buen mirador en sí mismo y llega a un lado del Terraço da Alta (el restaurante que os recomiendo más abajo y que también es un muy buen mirador) para continuar hacia el Museo Machado de Castro, pasando por una República (sigue leyendo para saber qué son). O desviando el rumbo ligeramente desde el ascensor hacia la Torre de Anto que, aunque es una ruta más lenta y peliaguda, incluye otros puntos interesantes de la muralla. El ascensor es de pago, pero se puede comprar el billete allí (para el ascensor y también para los autobuses).
  4. En el autobús público 28V o 103I que sube desde la zona de la calle Sofía hasta el Museo Machado de Castro o en la línea azul que sube desde el parque Manuel Braga y la calle Visconde Luz a la Sé Velha (catedral vieja). Si aparcas en el entorno del Parque Verde del Mondego, entonces también puedes subir a la Universidad en la línea Botánico, que te deja prácticamente en la facultad de Letras. La línea del Botánico utiliza autobuses híbridos y las 28V y 103I trolebuses reconvertidos para usar energía renovable y 100% eléctrica. De la línea azul no tengo info porque no me la crucé, pero también está en el proyecto Civitas para impulsar un transporte sostenible en la ciudad. Para el autobús tienes que comprar la tarjeta recargable, lo puedes hacer en la tienda de la SMTUC de la Plaza de la República, en la del jardín Manuel Braga o en el ascensor que te comento en el punto anterior.
  5. En el autobús turístico que, si no llevas coche, puede ser una buena opción para visitar ambos lados del río y los sitios más alejados. No tiene demasiada frecuencia de paso, tenlo en cuenta.
  6. O por las escaleras monumentales, pero son 150 escalones y si estás todavía en la universidad, cada tropezón cuenta como una premonición de las asignaturas que vas a suspender este año, tenlo en cuenta.

Terraço da Alta Coimbra

Torre de Anto Coímbra

Como ves, ya solo en la subida o la bajada hay un montón de cosas que ver y un montón de miradores sobre la ciudad. Además, en la propia Universidad hay un gran mirador sobre el río Mondego, desde el interior del Paço das Escolas las vistas son también impresionantes y debajo de la Biblioteca Joanina se encuentra el palacio Boa Vista (el que llaman palacio secreto), con un famoso balcón sobre la ciudad, el río y los puentes (te cuento cómo visitarlo en la parte de fado de Coímbra).

Truco: Si fuese yo, no hiciese demasiado calor y fuese temprano, subiría andando o en el ascensor (en vez de la opción más directa también puedes continuar hacia la opción uno de subida que te comento) y de bajada iría andando por la Sé Velha, Quebra Costas, Arco de la Almedina, hasta la judería (más o menos la ruta 2 pero de bajada). En algún momento vas a tener que hacer la subida o el ascenso andando, porque es la forma más eficiente de pasar por los lugares imprescindibles de la zona alta de Coímbra, así que mejor ve pensándolo.

En cualquier caso, las cuestas pueden no ser recomendables si vas con niños o llueve, así que no descartes el transporte público. (El coche, con la mayoría del centro peatonal y el resto del centro histórico de pago, casi descartado para la mayoría de casos, pero si tienes tu hotel en la zona alta, recuerda reservar parking, suele compensar.)

 

Los básicos: Biblioteca Joanina, Paço das Escolas y Capilla de San Miguel

Tras subir a la parte alta (disfrutando de los miradores, espero), si hay un imprescindible que todo el mundo te va a recomendar es la «Universidad». Esto es una paradoja, porque la Universidad no sólo está en donde la gente ubica la universidad, sino que ha ido creciendo enormemente desde su fundación hace más de 700 años, y porque hay mucha más «universidad», mucha de ella en la parte baja de la ciudad.

Así que para ser más exactos, estos son los tres espacios que van en la recomendación más común: el Paço das Escolas, la Capilla de San Miguel y la Biblioteca Joanina. Todos ellos tras la espectacular Porta Férrea en la que los estudiantes cuelgan los restos de sus ropas de graducación (pero de tradiciones universitarias te hablaré más adelante).

El Paço das Escolas

No siempre estuvo aquí la universidad. Pese a que el origen de la Universidad de Coímbra se remonta a la construcción del Monasterio de Santa Cruz (en la parte baja de Coímbra), y en el siglo XIII ya se habían constituído las bases para la creación de la primera universidad portuguesa, no fue hasta 1537 en que la universidad se asienta en Coímbra definitivamente. Joao III ubica la universidad en su palacio real, en teoría de manera temporal, pero la universidad se quedaría aquí definitiva tras la compra del palacio al rey Felipe I (Felipe II de España), que es cuando pasa a llamarse Paço das Escolas.

Más allá de la universidad, el edificio tiene un papel importante en la historia de Portugal, como ya supondrás: fue lugar de nacimiento de la mayoría de los reyes de la primera dinastía de Portugal, tras el establecimiento en este lugar de la sede real por el primer rey de Portugal, D. Afonso Henriques (Alfonso I), en el siglo XII. Esta sede ocupó la antigua alcazaba musulmana y con la creación de Portugal, ésta pasó a conocerse como el Paço Real da Alcáçova hasta el cambio de nombre en 1597, como te comentaba antes. Es decir, que aquí se estableció la primera capital del reino de Portugal, mucho antes de Lisboa (aunque anteriormente Guimaraes, donde nació Alfonso I fue capital del Condado Portucalense, así que también tiene muchas papeletas para ser considerada la primera).

Qué ver en la Universidad de CoimbraUniversidad de Coimbra Paço das Escolas

Pero, ¿por qué más merece la pena visitar el Paço das Escolas? Pues porque contiene un gran número de curiosidades de la vida universitaria. Por ejemplo, la universidad tenía su propio juzgado, guardia interna y cárcel, para detener a aquellos que atentaban con la moral o que cometían crímenes ideológicos o políticos en el seno de la universidad (hoy forma parte de la visita a la Biblioteca Joanina). Hoy en día ya no administra justicia, pero sí se mantienen los guardas, con sus uniformes y alabardas, pero es más un tema de tradición simbólica y de seguridad del campus. (Como curiosidad, todavía no puede entrar la policía en la universidad, tienen que autorizarles la entrada.)

Además, aquí se encontraban las facultades originales: Teología, Leyes, Medicina y Derecho Canónico y cada facultad tenía su color (amarillo = medicina, rojo = derecho), colores que marcan las distintas salas en las que operaban por aquel entonces. Hoy queda aquí la sede de Derecho, aunque se realizan actos importantes también de otras facultades.

Una de las cosas más curiosas, además de la arquitectura única del edificio, es que permite ver la evolución desde «sede real» a «sede del conocimiento». Por ejemplo, el salón de actos fue la antigua sala del trono y las zonas que pertenecían al rey y aquellas que pertenecían a la reina tuvieron distintos usos. Pero no os voy a contar más, prefiero que lo descubras en tu visita, te aseguro que merece la pena.

La capilla de San Miguel

La visita a la Capilla de San Miguel suele ir acompañada del Paço das Escolas, pero algunas veces la gente se la salta. ¡Error! Desde sus azulejos al órgano de más de 2000 tubos y oro del Brasil, esta capilla dedicada a San Miguel y a los santos de los estudiantes y profesores, es un lugar peculiar que merece la pena visitar.

Si, por lo que sea, decides visitarla por libre, echa un vistazo a los dos balcones, uno más alto para la familia real (la capilla era, como ya habrás comprendido, el oratorio privado de los reyes antes de que el palacio real se convirtiese en universidad.)

Capilla de San MIguel CoimbraCapilla de San Miguel Coimbra

 

La Biblioteca Joanina

La visita a la biblioteca de Coímbra no es sólo obligatoria por lo espectacular de su sala principal (de la que se dice que fue la inspiración para la biblioteca de la Bella y la Bestia). Sino también porque tiene un sinfín de curiosidades escondidas entre sus estanterías.

Desde la antigua cárcel universitaria (que ahora mismo no se pueden visitar con el COVID pero cuyas celdas forman parte de la visita tradicional) a los murciélagos que ayudan a mantener hongos e insectos a raya todas las noches (para proteger los libros), pasando por las distintas decoraciones de las salas según su uso, una colección única de libros impresos (entre las que se encuentran la biblia hebraica de Abravanel del siglo XV y una de las primeras ediciones de Los Lusíadas) y la poca luz de las estancias, que le dan un ambiente como de misterio. Vamos, que es una recomendación top en toda regla.

Interior de la Biblioteca JoaninaEntrada a la Biblioteca Joanina Universidad de Coímbra

Cómo visitar la universidad de Coímbra

La visita guiada a la Universidad de Coímbra se puede realizar directamente con los guías de la universidad y se puede reservar online en la web de la universidad. Si entiendes portugués, las visitas son muy buenas y los precios están bastante bien. Además, tienen una oferta bastante amplia, con sitios a los que no te llevan los guías externos normalmente (como los museos científicos) y visitas temáticas como las del jardín botánico. Las entradas están disponibles desde un mes antes de tu fecha de viaje.

Si no entiendes portugués ni inglés (la universidad ofrece algunos de sus tours también en inglés) puedes contratar un tour para un grupo privado, comprar las entradas sin visita guiada (en la pestaña «visitas», pero dependes de los cupos de acceso) o reservar una visita guiada en español por un guía oficial independiente como esta de Getyourguide, esta de Civitatis o esta en Viator.

La Universidad moderna y los museos Universitarios

Con la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII, se realiza una profunda transformación de la enseñanza universitaria en Portugal y en Coímbra se incorporan las nuevas facultades de Medicina y Ciencias. Con la llegada de estos estudios, se van creando también el laboratorio químico (se puede visitar), el observatorio astronómico, la imprenta de la universidad, el gabinete de física experimental (se puede visitar) y el Museo de História Natural (se puede visitar).

Me pararé en este último porque, además de que se puede visitar (junto con el gabinete de física, con un sinfín de rarezas y artilugios que fascinarán a los más pequeños), acoge una visión del mundo diferente a la que encontrarás en cualquier museo moderno. Este pequeño museo se encuentra en el antiguo colegio jesuita, mostrando las piezas de minerales, fósiles, plantas o animales que enviaban las expediciones académicas portuguesas. Debido a las dificultades de los exploradores de la época, se limitaban a enviar una descripción, quizás un dibujo o dos del animal vivo y sus huesos y piel, para que quienes se encontraban en Portugal los reprodujesen a tamaño real para que los estudiantes y profesores pudiesen estudiarlos y aprender de la realidad del mundo. De ahí a peculiares tiburones que parecen salidos de una película de Disney o leones imposibles.

Museo Zoología Coimbra Museo HIstoria Natural Portugal

Además de diferente e interesante como museo en sí y por estas rarezas, tiene como curiosidad una sala dedicada a la biodiversidad de Portugal, distintas salas internacionales y algunas piezas más modernas, como el esqueleto de una ballena que se encontró varada en la costa.

Puedes visitar estos museos por libre y con las visitas guiadas que lanza de vez en cuando la Universidad de Coimbra, reservando online en su web, con tarifas especiales para niños, que en algunos casos pueden entrar gratis hasta los 12 años. Se pueden visitar por libre también, comprando entradas separadas o en un pack combinado que te incluye la entrada a los espacios más conocidos de la universidad (la Biblioteca y el Paço das Escolas).

Pero no es lo único que ver, el jardín botánico es otra joya que puedes visitar por libre (algunas visitas guiadas también te llevan hasta allí, tematizadas), con distintos espacios de atmósfera romántica entre las que descansar con un buen libro o simplemente deambulando como una enamorada del siglo pasado.

Y, si el tiempo acompaña, no dejes de dar un paseo por la «universidad nueva» con sus estatuas imponentes y sus líneas modernistas y geométricas. Aquí se encuentran ahora facultades como la de Medicina o Letras desde que con la Segunda República portuguesa se «repensase» la ciudad y se demoliesen distintos edificios de la universidad.

 

Las tradiciones universitarias

Yo no sé cómo era vuestra universidad. La mía, además de una decoración distintiva, un profesorado brillante y una ubicación fantástica, pues no contaba con mucho «espíritu universitario». Ni tuna, ni fraternidades, ni tradiciones raras. Vale, había equipos de deportes y un coro y cosas así, pero no teníamos ni mus en la cafetería. Pero Coímbra no sería Coímbra si no tuviese sus tradiciones universitarias.

Ya os comentaba antes que en la Porta Férrea se cuelgan restos de las ropas de los graduados. Al acabar la carrera, sus familiares les rasgan las ropas y éstos cuelgan sus restos en la puerta como símbolo del cambio de ciclo (como recuerdo, solo guardan la capa). También se realiza la quema de las cintas (A Queima das FItas) al final del curso escolar (en Mayo) en la que los estudiantes quitan de sus capas las cintas de colores que definen sus estudios (lo que os decía antes, rojo derecho, amarillo medicina…) y las queman.

No es la única, la universidad recoge numerosos ejemplos de tradiciones únicas: un zorro pintado en un azulejo del acceso a la facultad de Derecho garantizaba unos buenos exámenes si le dabas un puntapié (hoy lo proteje una mampara); las escaleras de Minerva hay que subirlas siempre por la derecha (y bajarlas); y el reloj de la universidad andaba siempre un cuarto de hora retrasado del de la ciudad, creando así el cuarto de hora académico (este sí lo respetábamos en la universidad, si el profesor tardaba más de quince minutos, ¡a la cafetería!).

Truco: La torre se puede visitar habitualmente aunque la cerraron temporalmente por el COVID. Si te interesan las tradiciones y costumbres, no te la pierdas (y las vistas, ¡las vistas!)

Real Republica CoímbraRepúblicas de Coimbra graffiti Bota Abaixo

Otra de las tradiciones universitarias únicas de Coímbra son las Repúblicas, una suerte de comunas universitarias que han sido centros de creación artística y de dinamización cultural (y política) que sobreviven misteriosamene a la especulación urbanística y los cambios en la legislación de la vivienda. A principios del siglo XX había 60 de estas repúblicas, hoy quedan 20 que puedes encontrar en distintos lugares de la alta.

Ir a la busca de repúblicas es también ir a la búsqueda de las tradiciones más peculiares de Coímbra, no sólo por sus originales nombres de dobles sentidos (la de Bota Abajo, la de los Corsarios de las Islas, la de Ras-Teparta), sus decoraciones de graffiti y mensajes políticos, o los objetos «abandonados» por sus antiguos moradores. Es un reflejo de un modo de vida único en el que los estudiantes (y solo los estudiantes tienen acceso a ellas) cuentan con morada sin contratos ni llaves, en un espíritu abierto en el que las normas están creadas por los fundadores y la propiedad es «fluída.»

Por suerte, las puedes ubicar en Google o encontrártelas sin más mientras exploras la ciudad.

Las catedrales de Coímbra

No hay muchas ciudades que tengan dos catedrales. Plasencia, con una catedral que se come a la otra o Zaragoza, con dos catedrales «operativas» son dos de los pocos ejemplos que tenemos en España. Pero en Coímbra el cambio de la Catedral Vieja a la Catedral Nueva fue un poco más pragmático. Te avanzo que ambas merecen una visita:

La Sé Nova de Coímbra (la catedral nueva)

Empezaré por la nueva porque está más arriba, en el Colegio de Jesús, entre los museos universitarios y el Museo Machado de Castro. Y no, no se creó en el siglo XVI pensando en hacer aquí una catedral, sino para formar a los futuros misioneros jesuítas. Pero con la expulsión de los jesuítas de Portugal, el espacio se cedió a la universidad y en el siglo XVIII el Cabildo de la Catedral se trasladó allí (porque la Sé Velha se le había quedado pequeña).

La iglesia se había creado para honrar a las 11.000 vírgenes que acompañaban a Santa Úrsula (leyenda políticamente incorrecta donde las haya) y contiene distintos relicarios y pequeñas capillas, con un espléndido retablo de talla barroca y las sillas del coro (que trajeron de la catedral vieja) entre otras curiosidades.

De aquí parte la procesión de Nossa Senhora da Boa Morte, un evento importante en la ciudad.

Sé nova de CoimbraCoro de la Sé Nova de Coímbra

La Sé Velha (la catedral vieja)

La catedral vieja de Coímbra es un edificio románico que muchos asemejan a una fortaleza. Fue el lugar de coronación de el segundo rey de Portugal (Sancho I) y mantiene su estructura prácticamente intacta.

Además de distintas curiosidades adicionales, decir que es uno de los primeros ejemplos de arte en azulejo en Portugal (contiene azulejos del siglo XVI procedentes de Sevilla) y contiene las tumbas de distintos gobernadores y obispos de Coímbra, a los que acompaña una única mujer (Dona Vetaça, dama de compañía y tutora de la reina Santa Isabel, patrona de Portugal). Su retablo sobre el altar, de finales del siglo XV, es obra de artesanos flamencos y se pintó con oro adaptándose a la forma circular de la capilla mayor.

No son las únicas curiosidades (dejo unas cuantas para vuestra visita), sólo deciros que aquí se realiza todos los años la «Serenata Monumental» que marca el inicio de los festejos de fin del curso universitario.

Catedral Vieja de Coímbra

El Museo Nacional Machado de Castro

La lógica diría que deberías visitar el Museo Nacional justo después (o antes) de la Catedral Nueva, por aquello de evitarte alguna cuesta de más. Pero eso ya lo dejo a tu elección. Lo que sin duda deberías hacer es añadirlo a tu programa de viaje a la ciudad del Mondego.

Y no sólo por su colección, sino por dos motivos adicionales: el edificio en sí (el antiguo palacio episcopal) ya merece la pena y debajo del mismo se encuentra el «Criptoportico de Aeminium», un laberinto subterráneo de la época de los romanos con objetos y esculturas procedentes de esta época. Que sí, que puedes ver algunas cosas desde el exterior del edificio, como la fuente y entrada que se ven debajo del foro, pero ya que estás, pues puedes descubrir algo más sobre la región de Coímbra y tiene un balcón muy interesante.

 

La música: Conciertos, Festivales y Fado

Aunque no sea un elemento único de Coímbra, el fado es otro elemento que forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sólo que en Coímbra la canción portuguesa se inmortalizó con algunas particularidades, como la exclusividad de voces masculinas y su conexión con la vida universitaria (en sus voces y en sus textos), o en la forma de sus guitarras.

Fado en Coimbra Café Santa Cruz

La Torre de Anto, en la muralla medieval de Coímbra, acoge parte del Museo Municipal con una exposición del Fado y la guitarra portuguesa. Además, si quieres disfrutar del fado en Coímbra tienes varias opciones:

  • El histórico Café de Santa Cruz, un sitio único por su ubicación, en una antigua capilla del Monasterio de Santa Cruz, tiene fado por la tarde, que puedes disfrutar tomando un café o un cruzio (o algo más contundente). La reserva es recomendable y la puedes hacer por teléfono +351239 833 617 o una vez en Coímbra (yo recomiendo con antelación, pero dependiendo del día puede que encuentres más disponibilidad).
  • Si lo que quieres es matar dos pájaros de un tiro, el restaurante Trovador está en mi lista de recomendados para comer en Coímbra y tiene espectáculo de fado los fines de semana, pero es imprescindible reservar (lo puedes hacer online).
  • Además, en la calle Quebra Costas, muy cerca de la catedral vieja hay un par de locales de fado, el Quebra o Galho y el Fado ao Centro, que es imprescindible reservar porque se llenan.
    • Para el fado ao Centro, que es un proyecto cultural de dinamización del fado de Coímbra (sus cantantes son todos hombres), no sirven comida, pero puedes asistir a los ensayos o reservar para el concierto de las 18.00. Las reservas las puedes hacer online por Getyourguide y Civitatis o por teléfono en el +351239837060.
    • Para el Quebra o Galho, el estilo de fado es el fado de Lisboa (sus cantantes son todas mujeres) y sí sirve comida (principalmente embutidos, quesos y vinos). El espectáculo normalmente es sobre las 22:00 de la noche, aunque en Enero y Febrero sólo si se ha reservado espectáculo. No he encontrado opciones de reserva pero su teléfono es el +351 918 047 060
    • Y también hay fado en otras partes de la ciudad, como en A Capella, una antigua capilla reconvertida en casa de fados (me cuentan que la acústica es muy buena). El espectáculo es de fado de Cóimbra y empieza a las 21:30 (sirven comidas y vino pero no cócteles, aunque la Lonely Planet diga lo contrario). Para reservar el teléfono es el +351239833985
  • En el «palacio secreto» de Boa Vista, también hacen una sesión de Fado con degustación de vinos locales. Lo puedes reservar en su web o a través de Viator (con confirmación inmediata).

Pero además de fado, Coímbra también cuenta con una interesante vida cultural y distintas iniciativas del ayuntamiento, la universidad y distintas entidades privadas llevan la música y las artes escénicas a distintas ubicaciones, entre las que se encuentran casas medievales y patios privados (y en algunos casos es gratis, o casi). Así que podría ser interesante que le echases una visita a la oficina de turismo o la web del ayuntamiento antes de ir.

Dónde dormir en Coímbra

En esta ocasión nos alojamos en el Hotel Vilá Galé que se encuentra a 5 minutos andando de la calle Sofía y a poco más de la plaza 8 de Mayo (en la parte baja de la ciudad). Se trata de un hotel moderno y amplio con piscina y spa en el que relajarse tras un día pateando cuesta arriba, cuesta abajo.

Otra opción algo más céntrica es el Hotel Astoria de decoración Art Decó y algo vetusto, pero muy buenas recomendaciones y ubicación. Y en la parte alta, el Sapientia Boutique Hotel de diseño moderno, ubicado justo debajo de la Biblioteca Joanina y con una terraza con vistas al Paço das Escolas y el río.

Si buscas algo más de lujo, la Quinta das Lágrimas  es un 5 estrellas con un restaurante en la guía Michelin del que te hablo en mi guía para comer en Coímbra y al lado de los jardines de los que te hablo más abajo y que forman parte de la historia de amor eterno de don Pedro y doña Inés.

Y si lo que buscas es algo más económico, el Hostel Penedo da Saudade no es un hostel al uso y, aunque está un poco más alejado, también es buena opción.

La Baixa: Monasterio de Santa Cruz, el barrio judío y  «la Sofía»

Ahora que ya has llegado a la parte baja de la ciudad (tras pasar la puerta Barbaca y el Arco de la Almedina, espero) tus pasos te deberían llevar hacia el Monasterio de Santa Cruz. ¿Por qué? Pues porque además de ser Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad, es el Panteón Nacional, donde reposan los restos de los dos primeros reyes de Portugal. Fundado en el Siglo XII, su majestuoso portal, sus claustros y sus esculturas la convierten en otra visita imprescindible.

Monasterio de Santa Cruz CoímbraJardim da Manga claustro monasterio de Santa Cruz

Tras la desamortización, sus tierras se fueron vendiendo y sus claustros, como el del Jardim da Manga (la foto aquí es obligatoria, advierto), se exteriorizaron o destruyeron. Pero, puedes completar tu visita al monasterio con una visita al Café de Santa Cruz, antigua capilla del convento, que está a punto de cumplir los 100 años y que, además de ser un café histórico único, tiene dos elementos adicionales por los que deberías entrar (sí, la terraza mola, pero tú entra, porque…):

  • Tienen espectáculo de fado por las tardes (te cuento más arriba)
  • Han creado un dulce de estilo tradicional que ha ganado varios premios y que se llama Cruzio.

Y, por otro lado, aquí empiezan otros dos lugares por los que callejear a gusto: La Rúa da Sofía y el Barrio Judío. ¿Que por qué?

Pues en el caso de la Rúa da Sofía, porque aquí se establecieron numerosas órdenes religiosas que daban casa a los estudiantes desde la edad media (nuestros colegios mayores. Todavía se conservan algunos edificios en su estructura original y es posible «colarse» en sus patios y claustros a curiosear.

En el caso del Barrio Judío, por la conservación y peculiaridades propias del entorno que rodea la plaza del 8 de Maio. Si quieres descubrir más sobre la Coímbra Judía, el ayuntamiento ofrece una ruta descargable en su web (en portugués) que puedes hacer por libre y en Viator encontrarás un tour especializado en español que recorre este área de la ciudad.

 

El Mondego

El río Mondego es un elemento clave de la ciudad y uno de los ríos más importantes del centro de Portugal. Desde los atardeceres reflejados en sus aguas a los parques al lado del río como el Parque Verde y el parque Manuel Braga, no puedes irte sin hacer una visita al río.

Si te interesan las estructuras en torno a los ríos, el puente peatonal Pedro e Inés, el Museo del Agua (en la antigua subestación de elevación de agua de 1922) y el acueducto de São Sebastião, también llamado Arcos del Jardín (reconstruído en el siglo XVI y declarado Monumento Nacional), deberían estar en tu lista.

Puedes disfrutar del Mondego desde muchas perspectivas distintas. Por ejemplo, desde arriba, en el balcón que hay junto a la puerta principal de la Biblioteca Joanina, o desde el «palacio secreto» de Boa Vista, que tiene uno de los balcones más privilegiados de Coímbra (entradas a través de su web o con show de fado a través de Viator).

Mirador Mondego

O también te puedes subir a un barco para ver la ciudad escalonada desde el nivel del agua. Puedes alquilar un barco tradicional para hacer este recorrido o subirte en el barco turístico (hay una entrada combinada con el bus turístico a través de Civitatis, también tienen el barco solo, pero creo que te compensará el evitarte andar en coche y las cuestas).

Y si tienes ganas de aventura, también te puedes subir a una tabla y recorrer el río en Stand Up Paddle, en el Club Náutico de Coímbra te alquilan el equipamiento y también organizan visitas guiadas. Puedes encontrar más info en su web.

Visitas Guiadas «diferentes» en Coímbra

Os he ido dejando un montón de actividades a lo largo de este artículo que se pueden reservar para completar tu viaje, desde las visitas más clásicas como la de la Biblioteca Joanina, a cosas menos conocidas como los museos universitarios o más originales como la ruta en kayak por el río, pero además puedes recorrer la ciudad:

  • De noche en un tour nocturno guiado
  • En un Free tour, que ya sabes que no soy muy fan pero se pueden transformar en una opción viable si sigues unas pautas para que sean más seguros y profesionales
  • En un tour de arquitectura y diseño, un punto de vista diferente que incluye shopping y artistas locales.

O en uno de los tours autoguiados del ayuntamiento de Coímbra que puedes encontrar en su web (en portugués) y hacer por libre.

El otro lado del río

Por si no encontraste ya suficientes excusas para visitar la ciudad, cruzando el río encontrarás alguna que otra razón más para visitar Coímbra (y de peso). Es verdad que, cuando yo visité Coímbra por primera vez, ayá por el Pleistoceno Medio, lo que estaba de moda era acompañar la visita con el Portugal de los Pequenitos, un parque de atracciones para niños en el que los monumentos principales de Portugal (y de países de habla portuguesa) se adaptan para que, como gigantes, descubran las maravillas que esconde el país. Pero si ya no te apetece jugar a ser gigante, te diré que dentro se encuentra también un museo de trajes de muñecas (y muñecos) con 300 piezas que recorren la historia mundial del vestir.

Pero no se queda ahí la cosa, en este lado del río se encuentran también 4 elementos muy interesantes a descubrir:

  • Santa Clara A Velha, el monasterio original del siglo XIII, que se abandonó tras las sucesivas subidas del río Mondego y cuyas ruinas se pueden visitar. Hay visitas guiadas por los guías del monumento, pero hay que reservarlas con antelación. Toda la info en su web (por cierto, hasta el 30 de septiembre de 2020 han lanzado un billete conjunto para Santa Clara A Velha, el Museo Nacional Machado de Castro y Conímbriga, así que no tienes excusa).
  • Santa Clara A Nova, el monasterio al que se trasladaron las monjas en el siglo XVII y que hoy acoge a la reina Santa Isabel y su sepulcro de plata. Se puede visitar por partes (claustro, iglesia, coro bajo…) y el mirador desde la estatua de Santa Isabel es otra joya a destacar.
  • Y en el medio de ambas, el jardín de la Quinta das Lágrimas, donde Don Pedro y Doña Inés se veían a escondidas (un secreto no muy secreto, todo sea dicho) y fraguaba su amor inmortal (dicen que se casó con ella cuando estaba muerta, muerta de que la habían matado para quitarla de en medio, que el amor con la gallega amenzaba la independencia de Portugal). Hoy hay aquí un hotel y un restaurante (que os recomiendo en los destacados) pero el jardín se puede visitar por libre (de día, tienen horario).
  • Los miradores (especialmente al atardecer para esas vistas de las que no paro de hablaros porque la ciudad es muy fotogénica) como el del Vale do Inferno

Y, por último, la cerveza y la comida. Coímbra cuenta con una buena tradición gastronómica y la cerveza es una buena excusa (valga la redundancia) para disfrutar aún más si cabe. La cervecera Praxis tiene un restaurante y una buena colección de cervezas artesanales y tradicionales que puedes probar en sus súper catas.

Truco: Si prefieres hacer la visita guiada en castellano, hay tours que recorren los dos conventos y la quinta das lágrimas como este tour de la otra ribera del Mondego en Viator, que incluye las entradas a los monumentos.

Dónde comer en Coímbra

Comer en Coímbra debería ser también una «visita obligada». Con una región que aúna las tradiciones de la montaña con las bondades del océano Atlántico y el río Mondego, no es de extrañar que haya sido elegida Región Europea de la Gastronomía 2021.

Este viaje nos llevó a dos lugares nuevos a añadir a la lista: el Praxis (con sus catas de cerveza y sus recetas «recuperadas») y el Terraço da Alta (con sus vistas increíbles y cocina sin complejos) de los que os hablo, junto con algunas recomendaciones más en dónde comer en Coímbra, incluyendo los platos típicos que no te puedes perder en la zona.

Y para terminar: el origen en Conímbriga

Las ruinas romanas de Conímbriga no son los únicos restos romanos de Coímbra (basta con visitar el Museo Nacional Machado de Castro como os comento arriba) ni tampoco están en Coímbra (al menos en lo que hoy conocemos como la ciudad de Coímbra), pero son sí o sí una visita a añadir a la lista.

¿Que por qué? Pues por su tamaño excavado, por su importancia en la ruta que unía Lisboa y Braga, y porque aquí están algunas de las casas romanas más grandes de todo el imperio romano occidental (la Casa de Cantaber), además de cientos de mosaicos, vías, termas, etc. Vamos, que es una visita top desde que allá por 1929 empezaran las excavaciones (oficialmente).

Puedes irte con el coche hasta allí o buscar un bus público (en temporada turística hay) pero si no tienes coche, hay distintas visitas guiadas que te llevan hasta allí, como esta de Civitatis y esta de Viator.

Más ideas para completar tu viaje: qué ver cerca de Coímbra

La región del Centro de Portugal tiene muchísimo que ofrecer. Desde montañas verdas a ríos de aguas cristalinas, costas salvajes y jardines de ensueño. Pero si necesitas ideas, aquí van unas cuantas:

  • Hacia el interior, tienes el Embalse de Aguieira y las riberas de los ríos Dao y Mondego. Un fantástico rincón y bastante poco explorado por las masas (lo que es una gran ventaja en los tiempos que corren), en dirección hacia la Serra da Estrela y Viseu. Te recomiendo que lo hagas en coche para poder dedicarle todo el tiempo necesario y si puedes dormir allí mejor que mejor. Si no tienes coche, algún autobús local te lleva en dirección a Viseu o puedes ir en excursión de senderismo a Penacova.
  • Hacia la costa, Figueira da Foz y el imprescindible Aveiro. Si no tienes coche, puedes ir a Aveiro en tren y a Figueira da Foz en una excusión guiada (me parece que no le dedican demasiado tiempo, pero es una opción.)
  • También hacia el interior, tienes las aguas termales de San Pedro do Sul, las aldeas de «Xisto» (un tipo de roca metamórfica típica) y los paisajes imposibles de las Montanhas Mágicas. Si no tienes coche, tienes excursiones desde Coimbra que te llevan a la Serra de Lousá, a la Serra da Estrela y a las Sierras de Aire y Candeeiros (esta última a caballo).
  • Y si quieres explorar más a fondo los rincones Patrimonio de la Humanidad, sigue tus pasos hacia Batalha, Alcobaça y Tomar

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