Y la lamprea me ganó la batalla… o todo lo que no te puedes perder en Arbo, Galicia

que visitar en Arbo Galicia

El ayuntamiento de Arbo es uno de esos rincones únicos de Galicia, enmarcado entre viñedos, pazos y las aguas arremolinadas del río Miño; en esa espectacular frontera con Portugal (frontera que se vuelve «seca» a no muchos kilómetros de aquí) que ha marcado la vida de los gallegos y los portugueses a partes iguales.

Tan espectacular, que en 1957 cautivó a la gran industria de Hollywood con Cary Grant, Sofía Loren y Frank Sinatra a la cabeza, para representar en la ficción a una España ocupada por Napoleón en la película «Orgullo y pasión» (donde al parecer también se puede ver a un joven Adolfo Suárez, primer presidente de España en la democracia). Y, aunque la película pasase sin pena ni gloria en los cines, fue una de las primeras mega producciones de cine americano grabado en España, así que el dato no es baladí, aunque parezca que me vaya por las ramas.

Pero, volviendo a lo que nos ocupa, si el sitio es tan bonito, ¿cómo es que no has oído hablar nunca de él (hasta ahora)? Pues razón simple, porque este es uno de los secretos mejor guardados entre los amantes de la gastronomía gallega, que nos han hecho creer (me incluyo) que Arbo sólo es sinónimo de lamprea y resulta que no, que hay más cosas que no te puedes perder en Arbo (aunque la lamprea sea, indiscutiblemente, una de ellas).

Así que, para que no te pierdas nada de nada cuando te vengas de viaje por las Rias Baixas, aquí te dejo una lista de imprescindibles en Arbo:

donde comer en arbo lamprea a la bordalesa

 

1.- Comer Lamprea

Sí, entre toda la buena y cuidada gastronomía del río Miño, en Arbo destaca ante todo la lamprea, un «bicho» de hace más de 3000 años (hay fósiles que lo remontan a antes de los dinosaurios) que, al igual que los salmones, vive en mar abierto toda su «vida adulta» para retornar a los ríos a desovar y retomar el ciclo de la vida.

Para quien no haya visto una lamprea antes, pues el manjar no es de esos que entra por los ojos. Un ser alargado y sin mandíbula (ni cara) y con un disco de dientes a modo de ventosa, digno de película de terror.  Un «vampiro» que vive como parásito de los grandes pescados y mamíferos marinos. Sí, este bicho es un horror, pero es que también es el vertebrado más antiguo que se conoce y al que veneran los foodies de todo el mundo, desde Holanda, Francia, Reino Unido y la península ibérica hasta los Estados Unidos (se dice que Enrique I de Inglaterra murió de un empacho de su manjar favorito: las lampreas – la realidad es que murió envenenado por sus enemigos, pero da una idea de lo popular que ha sido este manjar a lo largo de la historia).

 

escudo de Arbo

 

Un producto tan singular que hasta lo han puesto en un lugar destacado en el escudo y la bandera de Arbo. Y, casi diría que la mayoría de la gente que va aesta localidad a orillas del río Miño, va para visitar una bodega o comer lamprea (si no las dos cosas) y eso es, precisamente, lo que hacía mi familia cuando yo era pequeña. Una vez al año, como mínimo, mi padre nos hacía peregrinar a esos restaurantes en los que guisar lamprea era un arte y comerla casi religión.

Pero, ¿Por qué en Arbo? Aquí, las lampreas se pescan casi en el punto de desove (pocos kilómetros más allá está el primer embalse del Miño desde la desembocadura), lo que hace que las lampreas estén más musculadas y tengan una consistencia más fuerte que las que se pescan en otras partes del río. Y, además, su pesca es totalmente artesanal y, en muchos aspectos, sostenible.

Curiosamente, mi padre nunca fue capaz de transmitirnos esa pasión por la lamprea, quizás porque cada uno ya tenía su pasión por su propio manjar. Y, mientras él se pedía una potente y tradicional lamprea a la bordalesa, nosotras nos íbamos a por opciones más ligeras o directamente intentábamos buscarnos un plan alternativo. Pero, ¿y si tuviese que elegir ahora qué comer en aquellas visitas a Arbo? ¿qué elegiría?

 

lamprea seca rellena

En este viaje nos juntamos un grupo muy diverso, desde los amantes de la lamprea a primerizos totales o los que ya la habíamos probado alguna vez pero que no éramos fans de póster. Y las reacciones fueron muy diferentes. La probamos de todos los tipos y en todas las preparaciones, que hay que aprovechar que estamos en temporada, y estas fueron las conclusiones:

  • Para los más primerizos: las favoritas fueron lamprea a la brasa (en Casa Pazos) y en empanada (Casa Barcia), probablemente porque tenga sabores más suaves, seguidos por la lamprea rellena con ensaladilla o la lamprea frita. Y ya para amantes de sabores más fuertes: la lamprea con tirabeques y la lamprea a la bordalesa (estas últimas en Os Pirús).
  • ¿Y a mí? Yo mantengo mis favoritos con la lamprea seca rellena (bastante más fácil de conseguir hoy en día que cuando yo era niña y, además, disponible todo el año), pero reconozco que la frita me hizo gracia. ¿A la bordalesa? Pues mira, no tan pesada como la recordaba así que ¿Le damos una segunda oportunidad? Le damos una segunda oportunidad (y una tercera y una quinta…)

Nota: La mejor temporada para comer lamprea es de Enero a Abril para comerla fresca (frita, a la brasa, a la bordalesa) pero también se puede comer lamprea seca durante todo el año.

Dónde comer en Arbo

Con un plato tan singular y único, comer en Arbo es todo un imprescindible por derecho propio. Hoy en día, además se puede disfrutar de la lamprea durante todo el año, tanto en plena temporada con la lamprea a la arbense y las numerosas recetas que hoy en día hacen las delicias de los viajeros de todo el mundo, como la lamprea seca, que se puede consumir durante todo el año.

Ahora, si me preguntais por dónde comer lamprea, podría decir que casi en cualquier sitio se puede comer bien en Arbo (incluso si no vas buscando lamprea). Nosotros fuimos (y comimos muy bien) a:

  • Os Pirús, a medio camino entre el Centro de Interpretación Arabo, la estación de tren y el puente internacional. Lamprea en todas sus formas y condimentos y un clásico en la zona para muchos lampreadictos de esos que se guardan el secreto de Arbo para ellos solos.
  • Casa Barcia, al lado de la estación. Un local clásico donde, además de comer empanada de lamprea o la lamprea seca rellena, tapeamos clásicos como calamares fritos, croquetas o tortilla, mientras arreglábamos el mundo.
  • Casa Pazos, a las afueras de Arbo. Un restaurante tradicional que durante la temporada cuenta también con habitaciones de turismo rural y donde podéis probar la lamprea en todo su esplendor (la lamprea fresca a la brasa, que tanto gustó a los primerizos y no primerizos, es de aquí) y también, pollos de corral que crían ellos mismos o cabrito de San Fins (se crían semi-libres en un mirador imponente a solo 7 kilómetros de Arbo).

como se pesca la lamprea

2.- Descubrir cómo se pesca la lamprea en vivo

Pero la gracia no está en limitarse a comer, como os decía al principio, sino en explorar más allá y una de las cosas más peculiares que puedes hacer, especialmente durante la temporada de pesca de lamprea, es descubrir cómo se captura esta especie de vampiro-serpiente de los ríos gallegos.

Existen casi tantas formas de pescar la lamprea como sitios en los que se la venera. Desde lugares donde se pescan con lanza, a barcas que salen por la noche con redes o sitios en los que tiran peces moribundos para pescarlas «cazando». Pero, aquí en Arbo, mantienen una tradición única y centenaria (hay quien habla de milenaria y le adjudica el sistema a los romanos) que aprovecha las corrientes del río para atraer a las lampreas.

En sí, la técnica parece sencilla: a lo largo del río Miño, a ambos lados, hay unas paredes de piedra (algunos documentos sobre estas estructuras son del siglo XII), que generan en la parte central del río aguas rápidas (dicen que este tramo del río es uno de los mejores de Europa para los amantes de los deportes de río) y, entre sus muros, aguas tranquilas que las lampreas (ya cansadas) eligen para subir.

vituron aparejos pesca lampreaY en esas partes tranquilas entre los muros se coloca el biturón, una red de forma cónica que las atrapa por la noche (sí, son vampiros por los dientes y porque también tienen actividad más bien nocturna) sin matarlas.

Pues bien, estas estructuras se llaman pesqueiras (son privadas) y os recomiendo que las visiteis con un pescador que os acompañe y os explique cómo y por qué pescan así, arriesgando sus vidas sobre unas piedras resbaladizas que pasan la mayor parte del tiempo bajo el agua. Y, sobre todo, por qué esta tradición centenaria es, además, pesca sostenible.

Para esto, contactad con el Centro de Interpretación Arabo y la Oficina de Turismo, que os pueden ayudar a organizar la visita.

Arabo museo lamprea

3.- Y cómo llegan hasta aquí, en el centro de Interpretación Arabo

Otra opción, si el tiempo no acompaña o no os dio tiempo a organizar una visita a las pesqueiras, es visitar la antigua escuela de Arbo, hoy Centro de Interpretación del Vino y la Lamprea, también conocido como Arabo.

Este pequeño centro de interpretación es un gran punto de partida para entender el papel de la lamprea y el vino en la historia de Arbo y el papel de Arbo en la historia: Desde los restos romanos y celtas, a la rebelión contra los franceses, o las migraciones, el centro muestra en sus distintas plantas cómo fue evolucionando la villa y también cómo y por qué se pesca la lamprea (vale, el porqué es fácil, pero es muy interesante descubrir datos como que llegó a haber 400 pesqueiras tan solo en este tramo del río Miño).

Aquí se pueden ver distintos paneles informativos, piezas de colección y mapas de la zona. Pero, si quieres ver cómo evoluciona la lamprea durante todo el ciclo de vida (desde que nace en el río Miño hasta que vuelve a él a depositar sus huevos y morir) y aprender más sobre este vertebrado tan peculiar, tienen un vídeo fantástico en la última planta que no te deberías perder.

¿cuándo es la mejor época para visitar arbo?

La mejor época es… ¡cualquier época! A ver, si quieres probar la lamprea fresca, la mejor época será en temporada de lamprea (de enero a abril), pero si quieres disfrutar de la lamprea seca o de los paisajes del río, con las pesqueiras y los miradores espectaculares sobre Portugal, pues cualquier época del año es de buena a muy buena.

Y si a los paisajes y la comida quieres añadirle una gran fiesta, en Arbo se celebra mucho en dos momentos del año (hay más, son buenos organizando fiestas, pero especialmente en estos dos):

  • el cuarto domingo de Abril (este año el 26, 27 y 28 de 2019), tienen lugar la Fiesta de la Lamprea (fiesta declarada de interés turístico nacional) y la Arbomostra, la feria agroindustrial más importante de Pontevedra y en la que se dan cita los bodegueros de Arbo y alrededores.
  • en la primer quincena de Agosto, con la Fiesta de la Lamprea Seca

Charangas, bandas de música, pasacalles, exhibiciones de baile… vamos, todos los ingredientes para pasarlo muy bien y disfrutar de la lamprea y de Arbo.

Además, puede ser muy divertido acercarse a Arbo durante los actos de la Ilustrísima Hermandad de los Caballeros de la Santa Lamprea (las fechas cambian cada año), en los que se reúnen para festejar este manjar (hablamos de auténtica devoción).  Uno de los actos centrales de esta peregrinación se realiza en el río Miño, cuando los caballeros liberan a una lamprea viva para que siga nadando río arriba y depositan un mensaje con sus deseos dentro de una botella que lanzan al agua, con la esperanza de que estos se cumplan cuando las lampreas vuelvan a remontar el río Miño al siguiente año.

Aunque lo de echar una botella al río ¡muy mal! ojalá dentro de poco veamos esta fiesta evolucionar y alguien se encargue de recoger la botella más abajo o que en vez de enviar un mensaje en una botella, le envien un whatsapp. ¿Podría ser peor? Pues claro, podrían tirar plásticos al río, pero no está de más recordar que bastante luchan las lampreas para llegar hasta allí como para llevarse un botellazo en la cabeza y volver a la casilla de salida del susto.

4.- Probar los vinos de la zona

Aprovechando que visitareis el Centro de Interpretación Arabo, que es el centro de interpretación es “del vino y la lamprea”, pues no está de más aprovechar y hacer una cata de los vinos de la zona. Que es, precisamente a lo que nosotros le dedicamos una buena tarde de la mano de Jorge.

 

cata de vinos Rias Baixas Arbo

 

¿Y por qué una cata? Pues porque Arbo, además de cocinar manjares del cuaternario, produce uno de los mejores blancos de la DO Rias Baixas. Estamos en la subzona del Condado y, dentro de la subzona, en el área de mayor producción de uva (el microclima de Arbo es lo que tiene), con 11 bodegas que producen vinos albariños y condados. Y estas bodegas están representadas en el Centro de Interpretación Arabo para realizar muestras y catas del vino de la zona.

No me voy a convertir de repente en una experta en vino, sabeis que no lo soy, pero os diré que dentro de los Rias Baixas es de los menos ácidos y que aprendimos que ya no hace falta beber los albariños del mismo año (al parecer cometemos mucho infanticidio en los vinos, sic.)

No es la única forma de catar vinos en Arbo: podeis probarlos en las comidas y cenas (los restaurantes cuentan con una gran variedad de referencias de vinos de la zona) o visitar alguna de las bodegas y catarlas directamente en fábrica. Marqués de Vizhoja, por ejemplo, ofrece visitas guiadas (en un antiguo pazo con una configuración peculiar y antiguas piscinas para conservar las lampreas vivas), pero no son los únicos, también As Laxas, Casa Grande de Almuiña y alguna más ofrecen visitas y catas a lo largo del año. Eso sí, para todas ellas es necesario reservar con antelación, ya que no existen calendarios de visita predefinidos como sí se pueden encontrar en otras zonas de España.

rutas de senderismo rio Miño

5.- Senderear por los paisajes de los pescadores

Iba a poner pasear, pero en realidad en Arbo hay muy buenas rutas de senderismo y, como algunas son de dificultad media-alta, pues mejor avisar. Que conste que hay tramos más sencillos, como la primera parte del sendero fluvial del río Miño o el de los pescadores (ambos en torno al puente internacional), y otros más difíciles, como el de la ruta de las pesqueiras. Pero la naturaleza por la que pasan (bordeando el río Miño) es tan espectacular, que merece la pena hacer (o al menos intentar) una parte.

mirador dos Frades Arbo

¿Los más espectaculares? Difícil escoger, pero quizás para mí el Sendeiro dos Pescadores y la ruta das Pesqueiras, que bordean el río Miño de forma lineal. Estos senderos, de dificultad media – alta, cuentan con distintas pasarelas y algún mirador (imprescindible el mirador dos Frades, cerca del puente internacional, por ejemplo) desde el que ver  las paredes de las pesqueiras (y algún biturón si el agua baja de nivel). El de las pesqueiras es más corto (900 metros ida, lineal) y el segundo es más largo (7,1 km ida, lineal).

¿El más asequible si no estás acostumbrado a caminar o vas con niños? Sin duda el Sendeiro do Río Miño-Deva. El sendero parte del mirador del río MIño, a 500 metros de la playa fluvial y pasa por la confluencia del río Miño con el río Deva, entre molinos de piedra y bosques autóctonos. Además, tiene una longitud de menos de 3 kilómetros (ida y vuelta, el sendero es lineal) y acaba en uno de los rincones más bonitos del río Deva: el puente románico de Mourentán.

Además, existe una ruta circular que se llama Sendeiro da Moura, que recorre la parte interior del ayuntamiento, empezando y acabando en el puente románico de Mourentán. Es de dificultad media, pero pasa por distintos miradores y puntos de interés, como la aldea abandonada de Trabazos y los petroglifos que abundan en la zona.

Dónde dormir en Arbo

Al igual que hay numerosas opciones para comer en Arbo, hay un gran número de casas rurales desde las que disfrutar la zona. Nosotros nos alojamos en Casa Cruceiro en Barcela, a las afueras de Arbo. Además de unas habitaciones cómodas de decoración rústica y un acogedor salón donde sirven los desayunos (estuvimos todo el día pateando la zona y no la pudimos disfrutar mucho más), la casa rural tiene una importante característica: es justo en donde se encuentra el peto de ánimas de Barcela, del que os hablo más abajo 😉 .

6.- Puente Románico de San Xoán

Al final de la ruta de senderismo Miño-Deva (o principio del Sendeiro da Moura), se encuentra uno de los iconos fotográficos de Arbo: el puente románico de San Xoán de Mourentán. Este puente, de un solo ojo y recientemente restaurado, está flanqueado por un antiguo molino y un antiguo aserradero, junto a una playa fluvial, componiendo una bonita y tranquila estampa en la que relajarse antes o después de una bonita caminata (si te lo saltaste, vuelve al punto 5.)

puente romanico san xoan de mourentan arbo

Es un entorno precioso, pero no se queda ahí, ya que este puente supuso un hito en la historia de Arbo: aquí se libró en 1809 la batalla contra el ejército francés de Napoleón, de los vecinos de la zona, quienes intentando proteger sus hogares y tierras murieron a manos de los franceses (más numerosos y expertos en temas de guerrear). La fecha se conmemora en una columna al lado del puente.

También es posible acercarse hasta el puente en coche (pero no cruzarlo), siguiendo las indicaciones del GPS o los carteles que indican su ubicación a la salida de Arbo.

7.- La villa de arbo

Ya te he avanzado algunos de los imprescindibles en Arbo, como el museo Arabo, pero no está de más dar una vuelta por su centro y, especialmente por el barrio de la estación.

En sus tiempos, este barrio fue el epicentro de la vida moderna de la provincia, ayudando a algunos de sus habitantes a amasar auténticas fortunas a través de la importación de productos (hay quien dice contrabando) y de las últimas modas de París. Hoy en día quedan en el barrio algunos restaurantes, como Casa Barcia que os recomendaba antes, y la estación de tren, que todavía conecta Arbo con el resto de Galicia y del mundo.

Merece la pena fijarse en la diferente arquitectura del barrio de la estación, con casas de dos plantas con buhardillas  inclinadas en teja y carpinterías de madera y balcones cerrados; y del centro de Arbo, con sus casas bajas de piedra de estilo solariego.

8.- Y en sus alrededores

A las afueras de Arbo, de camino a dos de las recomendaciones que te doy arriba (comer en Casa Pazos y dormir en Casa Cruceiro), se encuentra Barcela. Este pequeño pueblo tiene una configuración peculiar y creo que, puesto que vais a pasar por ahí, merece la pena parar.

Pero ¿por qué? Pues aquí se encuentran una montón de elementos peculiares (y religiosos) todos juntos:

  • Por un lado, el peto de ánimas (en la propia pared de la casa rural que os recomendaba más arriba) de piedra y con una pequeña cruz en relieve con un retablo policromado con distintas almas del purgatorio (un obispo entre ellos…). Es del siglo XVIII y suele tener mazorcas u otros alimentos (por aquello de llamar a las buenas cosechas)
  • Una farola de piedra coronada por un pináculo, que no conseguimos descubrir qué hacía allí (seguiremos investigando)
  • Un calvario de 3 cruces y un cruceiro que al parecer es la Virgen de los Dolores (del siglo XVIII también)
  • Una capilla también del siglo XVIII a la que no pudimos entrar y de la que no os puedo dar más referencias, pero que hace aún más peculiar el conjunto.

peto de animas arbo

Además, en Sela, Cequeliños, Barcela, etc. se encuentran numerosos pazos, algunos convertidos en casas rurales y otros privados que no se pueden visitar. Pero si os interesa visitar uno, la visita guiada a Marqués de Vizhoja suele incluir una visita por los exteriores de la bodega, incluyendo la capilla, los jardines y algún elemento más.

En Sela, también hay una playa fluvial, una fuente de aguas minero-medicinales (aquí empieza la ruta de las pesqueiras) y una capilla con interesantes pinturas murales.

Cómo llegar a Arbo

Para llegar a Arbo en coche la mejor opción es ir por la autovía Vigo – Madrid y desviarse hacia Arbo/Melgaço. Las indicaciones son bastante claras y por el camino os encontrareis carteles que os guiarán hacia el museo Arabo y/o hacia el puente internacional y norte de Portugal. Vamos, que no tiene pérdida. Viniendo de Ourense o Madrid, también se puede salir en A Cañiza y hacer 15 kilómetros en carretera nacional/autonómica hasta Arbo.

Si lo que quereis es ir en transporte público, hay tren directo desde Vigo dos veces al día y tren directo desde Ourense-Empalme también dos veces al día. El tren tarda poco más que el coche (1 hora y 10 minutos aprox.) pero va una parte del trayecto bordeando la Ría de Vigo y otro tanto bordeando el río Miño, y las vistas son espectaculares.

Además de todo esto, se puede hacer deporte activo (bicicleta, of course, pero también cuentan con una de las mejores aguas rápidas de toda la península ibérica), petroglifos, yacimientos arqueológicos (todavía sin musealizar, pero entre los más importantes de Europa), minas de oro (no vayais buscando, que ya se lo llevaron todo los romanos), etc.

¿Qué? ¿Hay más razones para ir a Arbo? Yo creo que sí, y esto es sólo una muestra de lo que nosotros descubrimos en un fin de semana, imagínate todo lo que podeis encontrar.

Y si tienes más días en la zona:

Qué más ver cerca de Arbo

Al otro lado del río Miño, en el lado portugués tienes la bonita villa de Melgaço con su torre del homenaje y un interesantísimo museo del cine y otro no menos curioso sobre el contrabando que se daba a ambos lados del río.

No lejos de Melgaço está la entrada del Parque Natural Peneda-Gerés y el peculiar pueblo de Castro Laboreiro. Y hacia el lado contrario, Monçao y sus aguas termales. Y hacia el lado español, merece la pena acercarse a Mondariz-Balneario, a A Cañiza (y sus bocadillos de jamón) o incluso a Ribadavia.

Sobre este viaje:

Este viaje fue organizado por el Concello de Arbo para mostrarnos de primera mano por qué son unos apasionados de su tierra y todo lo que los viajeros se pierden cuando se saltan el interior de la provincia de Pontevedra. Como siempre, te cuento lo que más ha gustado y todo lo que no te deberías perder según mi criterio personal y con toda la sinceridad y transparencia para que disfrutes del viaje igual o más que yo.

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