Turismo sostenible

10 pasos para hacer (cualquier) viaje más sostenible

Endrinos salvajes

El mundo no para de hablar de sostenibilidad, que si hoteles más sostenibles, ropa más sostenible, hasta hablan de pulpos más sostenibles… Pero, como otros muchos de estos grandes conceptos, la sostenibilidad es un concepto tan amplio, que el uso (o abuso) genera más confusión y, al final, se queda vacío.

Tanto, que en la reciente World Travel Market hablando de turismo sostenible y China, uno de los asistentes preguntó (y con razón) qué querían decir los chinos cuando hablaban de turismo sostenible. No os asustéis, los chinos entienden por turismo sostenible lo mismo que la mayoría de nosotros: un turismo que no sólo pone el foco en nuestro impacto en la naturaleza, sino que es consciente de la cultura local, su impacto económico y el futuro del destino.

Así que, a lo práctico ¿cómo hacemos un viaje más sostenible? Pero no en grandes rasgos, de verdad y para todos los bolsillos.

1.- Transmite respeto

Si algo nos han enseñado las imágenes de «Tourists go home» en Italia, España y muchas otras partes del mundo, es que existe un rechazo al concepto tradicional de turista. El impacto que tiene lo que hacemos cuando viajamos es tal, que en muchos sitios han llegado a considerarnos «invasores».

Pero, ¿por qué? Pues hay muchos factores, pero uno de los más sutiles es el respeto. Yo estoy harta de ver a turistas gruñones exigiendo las cosas como en su país, criticando la forma en que los locales comen, hablan o visten, e ignorando los tabúes y normas sociales. Nos olvidamos, parece ser, de que estamos de visita y entramos cual elefante en cacharrería. No debería ser así.

Investiga antes de visitar cómo es la cultura local, qué esperar y qué hay detrás de cada actividad que realizas. Y recuerda que una sonrisa abre más puertas que un gruñido y la curiosidad sana es también una forma de respeto en la mayoría de culturas.

Why travel to Tunisia in 2017

2.- Consume local

¿Quieres saber cuál es el mejor marisco del mundo? ¿El gallego? ¿Seguro? Pues depende, para los que tenemos la enorme suerte de vivir a este lado del Atlántico sí, pero para los que se encuentran en Irlanda, el irlandés. Y para los Canadienses el suyo. Y no es porque el sabor sea mejor, sino porque será siempre el más fresco.

Si esto no fuese suficiente, comer producto local y de temporada revierte positivamente en la economía local: el comercio local, los restaurantes, los artesanos, los agricultores… Vamos, que si los turistas empezamos a comer lo que comen los locales, comprar lo que ellos producen y regalar a nuestros amigos las artesanías típicas en lugar de imanes made-in-China, puede que también les empecemos a caer un poco mejor (y es una forma de mostrar respeto).

Travel to Tunisia spices and food

3.- Elige bien el transporte

Hacer turismo sostenible no es ir andando a todos los sitios, ni usar monopatines eléctricos, ni alquilar un Tesla, que no te engañen. La mayoría no tenemos el tiempo ni el presupuesto para hacerlo, y aún así podemos ser viajeros sostenibles.

Por supuesto que podríamos eliminar del todo nuestra huella carbono y quedarnos en casa, pero estamos hablando de turismo. Por eso la sostenibilidad de nuestro transporte no es un número absoluto, sino que depende del destino que visitamos casi tanto como la huella carbono del transporte mismo y del número de pasajeros.

Traduciéndolo a la realidad este es un consejo bastante fácil de aplicar:

  • Cuando organices tu viaje busca todas las opciones viables y escoge la que menos contamine en conjunto (sumando a todos los que viajan en tu grupo, no por persona). Puedes calcular (aprox) tu huella carbono en esta calculadora (las distancias están en millas).
  • Da preferencia al transporte público cuando esté disponible (ayudarás a mantener vivas las opciones de transporte público de la población local y seguro que la gente que viaja contigo te puede recomendar sitios en los que comer o visitas fuera de ruta que merecen mucho la pena).
  • Si al final tienes que alquilar un coche (para visitar algunos lugares en Islandia o en Portugal no hay otra opción) escoge uno que contamine lo menos posible, busca la ruta más eficiente y si puedes compartir el viaje, pues mucho mejor.

4.- Escoge bien dónde duermes

Iba a decir que escogieses un alojamiento sostenible, pero es que hay mucho bluf (todavía recuerdo un hotel «muy sostenible» en el que nos pusieron pan de molde de híper y manzanas importadas para el desayuno). Además, hay muchos hoteles que tienen en marcha grandes iniciativas para fomentar la sostenibilidad y es bastante difícil saber cuáles son si estás escogiendo en un buscador de internet.

La clave aquí no está en lo que dice la web del hotel, sino en cuál es el impacto que genera el alojamiento que escoges en los habitantes del lugar que visitas. Vamos, que si el hotel genera empleo local a todos los niveles (ojo aquí con los hoteles de pulserita), promueve la cultura local (a través de la gastronomía, la decoración o las costumbres de uso) y no está diseñado exclusivamente para extranjeros, sino también para personas del propio país (o incluso del mismo subcontinente) lo estarás haciendo bastante bien.

Y la pregunta del millón: los airbnb y compañía ¿son sostenibles? Te cuento algunas claves para que sí lo sean, en este artículo sobre airbnb.

5.- Controla los residuos que generas

Que sí, que la sostenibilidad en el turismo también tiene que ver con nuestro impacto en el medioambiente. Eliminar los plásticos de un solo uso es imprescindible, pero también promover la clasificación y separación de residuos (en muchos países es todavía un sueño), comprar sólo lo que vamos a usar, usar envases retornables…

Aquí no os voy a contar nada nuevo que no sepais, pero sí recordaros que esto también es aplicable a los viajes. Así que, a lo mejor deberíamos replantearnos el uso de esas tan «requetemonísimas» botellitas de champú (algunas son rellenables, aunque es difícil de saber), las zapatillas de un solo uso, la comida en paquetitos de cartón, etc. (o al menos no robarlas del carrito de la limpieza).

6.- Elimina el papel

Parece que forma parte de lo anterior, pero merece un punto aparte porque… Si hay algo en lo que prácticamente puedes eliminar todo el papel, son los viajes.

Los billetes de avión, las reservas de hotel, las guías de viaje, hasta las entradas a los museos, las puedes llevar en tus dispositivos móviles. Eso sí, lleva batería suficiente y compártelas con tus compañeros de viaje (o guárdalas en drive o dropbox, por si te quedas sin batería en algún momento o te roban el móvil).

Que después no podrás eliminar algunos papeles (planos, entradas a museos, tickets de los restaurantes…) transfórmalos en algo chulo o consérvalos para enseñárselos a tus nietos.

Museum of Marionettes Pazo de Liñares Lalín - trucosviajeros

7.- Consume cultura

Me sorprende cada vez que oigo a otros viajeros decir que nunca visitan un museo. Es una opción, sin duda. Pero si viajar es una forma de descubrir el mundo, una de las grandes formas de descubrirlo es a través de la cultura local (e interesarse por la cultura local es una forma de demostrar respeto también.)

Para esto no hace falta ir a un museo (aunque, francamente, mal no te va a hacer y hoy en día hay museos de casi de todo en el mundo), puedes ir a un espectáculo de música local, al teatro, a visitar un taller de artesanía típica, descubrir la literatura de la que se sienten orgullosos o los libros más populares… Las opciones son infinitas y cada destino tiene al menos una cosa nueva que enseñarnos.

Pinar de Chiphiona

8.- Incorpora la naturaleza a tu viaje

A estas alturas ya habrás intuido que yo no creo en el turismo sostenible que sólo visita la naturaleza o sólo busca proteger el medioambiente. Por un lado, se puede hacer turismo sostenible en sitios como Londres o Nueva York y, por otro, si el turismo no involucra a los agentes ý la economía local no se mantendrá en el tiempo y, por tanto, no será sostenible en el tiempo.

Así que, puedes hacer tu viaje perfectamente sostenible aunque no te vayas a hacer trekking durante tres días, pero no te olvides de la naturaleza. A veces parece difícil hacerlo, pero hasta en Londres es posible ver cormoranes y disfrutar de la naturaleza o descubrir la biodiversidad que tenemos más cerca. Y seguro que cerca encontrais algún espacio con una alta biodiversidad que merece la pena visitar o una forma espectacular de conocerlo, como el crucero 100% solar con el que visitamos este verano en la ría de Aveiro.

Por cierto, cuando incorpores naturaleza, aplica también tu capacidad crítica y busca aquellos lugares que reviertan en la economía local (os sorprendería saber que numerosas reservas naturales están gestionadas por biólogos/directores extranjeros y que no contratan a personal de la zona o del propio país).

9.- Comparte de manera responsable

¡Hasta las narices estoy de filtros rosas y vestidos vaporosos en Instagram! Y no es porque las fotos no sean bonitas y los igers no se curren las fotos, es que a veces muestran destinos surrealistas que nada tienen que ver con la realidad.

Que sí, que llevan a mucha gente a los destinos y sí, también son más bonitas las fotos así, pero después llegas y te encuentras con que han recortado edificios enteros, photoshoppeado para hacerlo más bucólico y cambiado los colores a lo que recuerdan que era el color que estaban viendo. Que no digo que no viene bien un buen filtro, pero con cabeza.

Enseñar un destino tal y como es, también forma parte del turismo responsable. Que puede que las fotos no sean tan bonitas o no generen tantos likes, no digo que no, pero ¿estamos hablando de arte o de viajar? Las fotos ultra editadas generan una expectativa del destino que muchas veces no se podrá alcanzar y estamos hablando de turismo sostenible ¿cuál crees que será el impacto en el futuro del destino?

Castillo de Ross Killarney Irlanda

10.- No corras como pollo sin cabeza

Muchos intentan diferenciar entre turistas y viajeros. Que si los viajeros se involucran en el país y los turistas no, que si los turistas no saben viajar y los viajeros disfrutan más… ¡Tonterías! Todos somos en algún momento viajeros y algún momento turistas ¿o no te gustaría leer un libro mientras ves a la gente cruzar desde un café de la plaza de San Marcos (si no hubiese palomas y no fuese una trampa para turistas)?

La única gran diferencia que merece la pena hacer es entre «slow travelers» y los fans de las listas que van corriendo a todos lados como pollos sin cabeza. Si no te puedes convertir en uno de los primeros, al menos intenta no ser de los segundos. Las listas deberían ser solo algo orientativo, no algo cerrado que condicione tu viaje sobre las demás cosas y que te estrese más que un día en la oficina.

¿Y cómo afecta esto a la sostenibilidad? Pues viajarás de forma más relajada, con la mente abierta a visitar cosas que no estén en tu lista y que te puedan recomendar los locales, sin malos rollos ni enfados por no llegar, perder un tren o no tener tiempo para disfrutar de los lugares que visitas. Además de que tendrás más tiempo para consumir local, hablar con gente y añadir algo diferente a tu viaje. Y, casi seguro, que tu impacto será mucho más positivo en la economía y en la percepción de la gente a la que visitas.

Y disfrutarás mucho más, gruñirás menos y construirás mejores recuerdos de viaje. (Yo te lo agradeceré eternamente, no hay nada peor que un turista cabreado).

 

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