Escapadas para desconectar de verdad: una ruta por las Montanhas Mágicas, en el centro de Portugal

Porta do Inferno San Pedro do Sul Portugal

Todavía quedan paraísos en los que perderse es un placer y desconectar un requisito. Lugares en los que el mundo se para (si tú quieres) y la naturaleza fluye desde tiempos prehistóricos con horizontes infinitos. No, no me ha dado un ataque de poesía, es el efecto que producen los recuerdos de mi último viaje por las Montanhas Mágicas, en el Centro de Portugal.

Montañas escarpadas, pueblos de postal, emprendedores con alma, aguas milagrosas y ermitaños locos… son sólo una excusa para perderse por las montañas portuguesas, sin que el móvil vibre a cada minuto y ni se asome el remoto recuerdo del montón de papeles que se acumula en la oficina. Y todo, a un paso de Oporto y de Aveiro, y si me apuras de la mismísima Lisboa.

Así que, por si estáis buscando un lugar donde perderse, os propongo un plan de viaje por el Centro de Portugal para desconectar, pero para desconectar de verdad:

1.- Seguir los pasos de un tren que ya no existe para descubrir a tu paso la naturaleza tranquila y la vida pausada del río Vouga

A tan sólo un paseo desde el pueblo de Sever do Vouga, y tras cruzar el río Vouga y detrás del Vougapark (en su momento fábrica de masas y pasteles, hoy reconvertido en vivero de innovación y el centro de formación profesional más importante de la región) y delante de la antigua estación de tren de Paradela, pasa una Ecopista.

En concreto la ecopista del Vouga, una ruta de senderismo algo especial que “recicla” la antigua vía del tren, atravesando túneles y puentes, bordeando el río y los cultivos de naranjos. El tren, que pasó por aquí desde 1913 hasta 1966, traía de Aveiro y Espinho sal, tejas y otros productos, con destino a Viseu. Hoy en día del tren queda solo el recuerdo y un tren histórico que, a vapor, recorre una pequeña ruta desde Aveiro durante el verano.

senderismo antigua línea de tren Vouga Portugal

Pero la importancia del río aquí no se queda solo en los nombres, cruzar el puente del Poço de Santiago, del que dicen es uno de los puentes en piedra más altos de Portugal, te regala unas vistas excepcionales sobre el río y la serpenteante carretera de montaña que, antes de autopistas y autovías, conectaba Sever con Aveiro. No, aquí no hay wifis (prácticamente ni red de datos) pero sí especies únicas: lampreas, anguilas, salamandras o incluso garzas reales.

La ecopista forma parte de la PR3 Rota das Laranjeiras que vuelve de forma circular hasta el punto de partida, pasando por Quinta do Barco, donde comer con vistas al río Vouga es, si no obligatorio, de lo más relajante tras pasarse la mañana descubriendo la zona.

2.- Confirmar que comer en Portugal es mucho más que Bacalao, cozido y caldo verde y olvidar la idea de que algo tiene que sonar bien para saber bien

Portugal esconde muchos secretos culinarios (más bien, somos nosotros los que nos negamos a descubrirlos) y las Montanhas Mágicas no iban a ser la excepción. No sé vosotros, pero en vez de comer con “ansiedad” yo prefiero una buena sobremesa, la compañía adecuada, un paisaje espectacular tras la ventana…

Empezando por los arándanos, que ahora en Mayo entran en temporada (dos meses antes que el resto de producciones europeas) y que convierten a Sever do Vouga en “capital del Mirtilo” por su micro clima. No, no estoy de broma, en las stories de instagram os declarasteis fans de póster de todas las tartas de arándanos de colgué, así que supongo que también os interesará saber que durante la última semana de junio (28, 29 y 30) podeis venir a probarlas todas a la feria nacional del Arándano en Sever do Vouga.

Sever do Vouga arándanos

Pero no es lo único: en los restaurantes locales, como el de Quinta do Barco, con vistas a la playa fluvial, se pueden probar la lamprea del Vouga a la bordalesa (ahora escasa por culpa de los embalses), el frango á padeiro (guisado con las patatas dentro de un bollo de pan), el pulpo rebozado (seco y frito) o la açorda de sável (o de huevas de bacalao si todavía no es temporada de sábalo)….

…O los guisos al horno, como la carne guisada (vitela assada con patatas y arroz al horno) que cenamos, también en la zona de Sever do Vouga, en el “Cantinho da Eira”, en el pueblo de Couto de Baixo.

…O como el cordero que comimos en la Adega Típica da Pena (candidato a las 7 maravillas gastronómicas de Portugal) en la Aldeia da Pena. O las truchas en escabeche típicas de la sierra de Montemuro en Castro Daire, o las migas de broa, o el fantástico Bolo Podre y la baba serrana, también de Castro Daire.

Que sí, que podríais venir con algún “kilito” de más, pero como hay mucho que explorar y muchas rutas de senderismo espectaculares, se compensa, ¿no?

3.- Encontrar tu aventurero interior y navegar por el espejo de agua de la albufera de Ribeiradio

Y empezando a compensar los kilos de más, ¿por qué no hacerlo en la Albufeira de Ribeiradio? Un espejo de aguas tranquilas que se muestra perfecto para empezar a practicar el kayak o el paddle surf (eso de subirse a una tabla de surf y moverse con un palo a lo gondolieri veneciano) o cualquier actividad de río.

La zona del Vouga (bueno, todas las Montanhas Mágicas) cuenta con numerosas empresas de turismo activo como Desafios, que nos llevó navegando para ver los paisajes del Vouga desde el propio río (yo no tengo el pie para riesgos, pero Patri sí se lanzó al kayaking).

Y sí, también vimos cormoranes (últimamente nos vemos mucho), pero no fueron los únicos.

4.- Perderte (literalmente) por la Serra da Arada y sus paisajes escarpados para descubrir una de las aldeas más bonitas de Portugal (según los propios portugueses)

Dejando atrás el valle del Vouga y subiendo hacia las elevadas cotas de la Serra da Arada, nos acompañan pequeños bosques de carballos, salvados por los vecinos de los fuegos que asolaron Portugal hace tan sólo meses. No son los únicos, aquí y allá las eólicas, y ya más cerca un rebaño que cruza y las Mariolas da Arada.

Piedra sobre piedra (las Mariolas son simplemente eso, columnas de piedras), nos marcan el camino, manteniendo su función e indicándonos el camino por la montaña, como llevan haciendo desde hace cientos de años, pese a las innovaciones tecnológicas. Por si acaso lo dudabas, aquí no va muy bien el GPS del móvil. Mejor, así podemos disfrutar las vistas desde lo alto de la sierra y buscar más Mariolas aquí y allá.

Nuestro destino es la Aldeia da Pena, de la que dicen es una de las aldeas más bonitas de Portugal (quedó entre las tres finalistas en una votación popular, pese a que aquí no viven más de 6 personas todo el año.) Pero antes hemos de pasar por la puerta del infierno… con unas vistas espectaculares entre dos valles escarpados (no aptas para los que tengan vértigo), pero que ahora en primavera tiene unos colores espectaculares por el morado de la carqueixa (genista) y el amarillo del tojo.

Una vez en la aldea puede que recupereis algo de señal en el móvil, pero ignoradla y cruzad el pueblo de casas  de pizarra (si hay hambre, en el punto 2 os he dejado una buena recomendación gastronómica) y salid (no sin antes cerrar las puertas al campo, que se escapan los caballo) hacia el camino “del muerto que mató al vivo”.  Una ruta estrecha entre estratos geológicos y crestas cuarcíticas que baja hasta el río y que en su tiempo fue el único camino para llegar a la Aldeia da Pena (pedid en la taberna que os cuenten el porqué del nombre del camino). Eso sí, id bien equipados, que no es una ruta fácil y menos con niños.

5.- Buscar la cordura en San Macario y encontrar los pasos de quienes vivieron antes que los dinosaurios

Con el estómago lleno (o sin él, si decidís cambiar el orden y venir hasta aquí a ver amanecer), no está de más venir a visitar al patrón de los locos, el ermitaño San Macario y su cueva. Punto especial si te acercas a la peregrinación a finales del mes de Julio a ver amanecer sobre las montañas y desayunar (al parecer aquí se desayuna cabrito…) al lado de la ermita.

Dicen del santo que luchó aquí contra los dragones y serpientes que asolaban estos parajes. No, no viene de ahí lo de la salud mental, sino de un arrebato de locura en el que viendo a sus padres retozar en su casa, imaginó que era su mujer poniéndole los cuernos y los mató, huyendo después al monte y alimentándose de hierbas y saltamontes. Poca “penitencia” me parece para alguien que comete un parricidio pensando que mataba a la mujer, también os digo… Aunque dicen que después se volvió muy santo.

Si la historia no os convence como atractivo suficiente… desde aquí las vistas son espectaculares. No sólo porque se pueden ver las Montanhas Mágicas casi al completo, sino porque al sur también se observan las sierras de Caramulo y Serra da Estrela.

Y se puede ver uno de esos fenómenos raros raros, de los que no te fijas en ellos si no te lo cuentan, que son los icnofósiles. Un icnofosil (yo de esto no tenía ni idea hasta que fui por allí) es una pista fósil, vamos la huella de aquellos “bichos” que poblaban el planeta hace 480 millones de años y que se movían por encima de lo que entonces sería una especie de barro húmedo y que hoy es una roca enorme en lo alto de una montaña.

Por cierto, desde aquí se ven algunas rapaces sobrevolar la sierra (nota para los amantes del avistamiento de pájaros, que se que sois unos cuantos.)

6.- Pensar sólo en tí misma, bajo las aguas termales que se manan burbujeantes desde el corazón de las montañas

Tras un día (o dos) viendo Portugal desde lo alto, casi a vista de pájaro, sin bips, ni rings, ni cosas que vibran para llamar tu atención a cada minuto, la mente se despeja y dan ganas de volver a orillas del río Vouga a hacer lo mismo con el cuerpo; poner los pies cansados a remojo y, ya que estamos, el resto del cuerpo.

Los reyes portugueses tuvieron exactamente esa idea cuando en 1515 construyeron en S. Pedro do Sul el Hospital Real das Caldas de Lafões. O incluso antes los romanos, que ya construyeron un Balneum en el siglo primero. Y los que habitaron estas tierras antes que los romanos…

El agua brota caliente dentro y fuera del balneario, alimentando un proyecto geotérmico que da calor a la población (energías renovables aplicadas a la vida real) y dando vida al Balneario Rainha d. Amélia, que sustituyó al Hospital Real desde el siglo XIX, muy cerca de las ruinas romanas.

En las termas de Sao Pedro do Sul se pueden llegar a los 25.000 bañistas en temporada alta (es el complejo termal más grande de Europa, al parecer), pero no encontrarás aquí a tu vecino del sexto o a tu compañero de oficina, ya que tan sólo el 5% son extranjeros. Y, si además de perderte, quieres huir de las masas, toda la región de Viseu es una conocida zona termal, por lo que encontrarás más opciones en la zona, incluyendo las termas de Castro Daire (termas do Carvalhal, no nos dio tiempo a visitarlas, pero si vas cuéntamelo, que las tengo pendientes.)

7.- Descubrir que emprender al lado de una Estación de Biodiversidad es posible, incluso si lo que haces es moda

Si tuvieses que pensar en cómo serán las aldeas del futuro, puede que la idea que se te cruce por la cabeza sea un retrato robot de la Aldea de Campo Benfeito. Una aldea pequeña de casitas bajas, rodeada de especies naturales únicas protegidas, con campos de labranza y alguna que otra vaca pastando, un festival de teatro internacional y una empresa puntera de moda. Ah! ¿que no es lo que imaginabais? Ya, yo tampoco.

Tradición, modernidad, gente que es capaz de ver la artesanía de sus mayores y “darle una vuelta” para convertir una capa de lana para pastorear sin mojarse en un “must” de moda que ya se vende en tiendas de todo el país. Las Capuchinhas han reconvertido también la antigua escuela en un taller de diseño donde los miembros de la cooperativa idean las próximas temporadas y atienden a clientes de todo el mundo.

 

8.- Caminar por la montaña, entre animales, minas, riachuelos y bosques, sabiendo que aunque estés sola, no estás perdida

A tan sólo unos metros de las Capuchinhas, pasa la ruta “trilho dos carvalhos”, entre los campos y las turberas, riachuelos de aguas cristalinas, puentes de piedra, molinos de agua con tejado de colmo… y vacas arouquesas, mariposas azules de las turberas (endémicas y, al parecer muy raras, alcon blue), ranas e incluso víboras cornudas (no vimos ninguna, a mí tampoco me van demasiado…). Es una ruta interesante por los paisajes de la sierra, que así como va vuelve.

 

frontera entre Castro Daire y Cinfaes Montanhas Magicas

Y es que aquí, como habéis visto en los puntos anteriores, las rutas de senderismo son, en muchos casos, circulares. Y, en el caso de Castro Daire, todas. Sí, pasen por donde pasen vuelven al punto de partida. Y, con contadas excepciones, siempre pasan por una aldea (o dos o tres), así que incluso si no hay mucha conexión, puedes conectar con la gente.

Además, los fines de semana puedes apuntarte a uno de los recorridos gratuitos dinamizados por el ayuntamiento (en Portugués) como los que han preparado para este mes de Mayo. Desde rutas sobre la transhumancia a las minas o la observación de estrellas, y que suelen acompañar de recursos gastronómicos relacionados con la ruta.

musica tradicional portuguesa Castro Daire

Dónde dormir en las Montanhas Mágicas

En esta ocasión nos alojamos en el Inatel Palace en S. Pedro do Sul. Un hotel con ese estilo señorial de antiguo balneario (aunque aquí el balneario está afuera, todo el pueblo es un gran balneario) al lado del río. La parte en la que nos alojamos está un poco alejada y un poco anticuado pero las habitaciones son grandes y cómodas.

 

Más ideas

No te olvides de las villas y ciudades. Desde la iglesia de formas originales en Sao Pedro do Sul al centro de interpretación de Castro Daire, con reproducciones de piezas arqueológicas encontradas en la sierra de Montemuro, cada una tiene algo único que ofrecer. Súmale las capillas, molinos, la artesanía, los mercados…

Y si quieres descubrir más de este Portugal de montañas y leyendas para desconectar de verdad, no te pierdas estos 12 imprescindibles cerca de Oporto y que todavía no conoces. Es el complemento perfecto a tu escapada por las Montanhas Mágicas de Portugal.

About

Este artículo tiene su origen en una invitación del equipo de Adrimag, Centro de Portugal y Montanhas Mágicas a conocer la zona de Sever do Vouga, Sao Pedro do Sul y Castro Daire en un fin de semana. Como siempre, aquí encontrarás mi experiencia y opinión real sobre los viajes que hago y los servicios que pruebo por el mundo. Cualquier duda me dices en los comentarios ? 

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