Portugal no existe

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Sí, acabas de leer lo que acabas de leer. Portugal no existe. Punto.

Portugal no existe en la prensa española desde hace unos cuantos años. Con la triste excepción de los incendios o alguna visita del Rey, Portugal ha desaparecido del mapa. Por no existir no existe ni el anticiclón de las Azores (eterno protagonista del clima hasta hace unos años…)

Sobre el por qué ya no se escribe ni se habla de Portugal en la prensa generalista, no tengo la más remota idea. Desde teorías conspiranoicas sobre lo bien que están saliendo de la crisis con un gobierno de esos “impensables” y por tanto no conviene hablar de ellos, hasta que “no generan noticias” o que “¿cómo vamos a hablar de Portugal con la de cosas que pasan aquí?” La cuestión es que no hablamos de ellos.

Entre las gentes de Comunicación se recuerda mucho la frase de Phineas T. Barnum de que “No existe la mala publicidad” para hablar de los resultados que tenía la prensa en el Top of Mind (las marcas o destinos que primero recuerdas cuando te preguntan). Y, por supuesto, Oscar Wilde con su “Lo único peor a que hablen de ti, es que nadie hable de ti”.

Y no, tampoco hay anuncios de Portugal en la tele (al menos yo no los he visto, aunque el de Turismo de Galicia lo he visto un montón, en Galicia…) Ni se habla mucho de ellos en las principales radios.

Entonces, ¿cómo puede ser que la gente esté viajando (más) a Portugal?

Sorprendentemente para muchos, Portugal es hoy uno de los destinos más visitados y mejor valorados por los viajeros. Para que te hagas una idea, el Huffington Post lo llamaba hace un año “la nueva Islandia” por el interés que había logrado despertar en gentes de todo el mundo. Y Skift ya predijo que su crecimiento no iba a parar.

La razón puede que no sea evidente ni sencilla. Durante la crisis (económica y de seguridad en los destinos “de pulsera”), muchas personas empezaron a añadir Portugal a su lista. Era barato y auténtico (sigue siendo barato y auténtico). Y la gente empezó a hablar de ellos con sus amigos. A hablar con sus amigos en las redes sociales y en los bares. A dar envidia en la oficina, con los cuñados y en las bodas…

Empezaron a sacarse fotos en playas casi desiertas, comiendo “natas” y bebiendo vinho verde (preferiblemente no a la vez), y más gente quiso sacarse fotos en esas playas y probar los pasteles y sostener esa copa de vino al atardecer. Y en cosa de 10 años, el país ha triplicado el número de visitantes americanos que llegan a sus costas.

El turismo ha crecido en todo el país, no sólo en los “sitios top”. Curiosamente, que no hubiese excesos de turistas durante muchos años (o que la gente no hablase excesivamente de sus viajes por allí) lo ha convertido en un destino relajado y en el que cualquiera puede “descubrir” algo nuevo. Lo ha puesto en la vía del turismo sostenible económicamente, en el que la gente no sólo disfruta de las vistas, sino que consume producto local, duerme en establecimientos locales durante varios días y se mezcla con la población del lugar, sin invadirla.

¿Quién no quiere viajar a un sitio así?

Sí, el camino puede que haya sido lento, pero piensa en los beneficios que puede traer crear una marca así de auténtica y de flexible.

Te hace plantearte si la prensa tradicional es el único camino (algunos todavía lo ven así) o si el marketing en redes sociales funciona mejor cuando lo enfocas como un fomento del boca-oreja en lugar de simple “publicidad” en redes sociales.

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