¿Se puede usar Airbnb y ser un viajero responsable?

Como ser un turista responsable siusas Airbnb

Mi agenda decía: “publicar post sobre la costa Oeste Irlandesa (la Wild Atlantic Way) y sobre el Val Miñor (Rías Baixas)”. Pero se ha complicado la cosa y, la verdad, entre Ophelia y los incendios no doy con las fuerzas para escribir sobre ninguno de estos temas. Así que he cambiado de ruta y he decidido tratar el tema ¿peliagudo? de Airbnb y su responsabilidad en el deterioro de Venecia, Barcelona, Los Angeles…

Durante los últimos meses he oído a los medios masivos, los cuñados de mis amigos (yo no tengo cuñados propios, ¡lucky me!) y los taxistas quejarse de lo malvada que es la economía colaborativa y cómo los modernos están acabando con el mundo…

Yo, que soy muy de relativizar y de evitar batallas perdidas de antemano, a veces siento la imperiosa tentación de meter más leña al fuego diciendo aquello de “pero si eso ya existía antes, lo que no había era un acceso generalizado a lo de compartir piso y tal”… O hablo de que “todos tenemos derecho a ganarnos las habichuelas y usar economía colaborativa es más barato” y entonces saltan chispas y tenemos unos 20 minutos más de Sálvame, versión low cost. Eso, si nadie intenta arrancarme las pestañas, claro.

En el fondo los entiendo, la idea detrás de Airbnb es muy buena: poner en contacto a gente de distintas partes del mundo para que no sólo compartan un espacio, sino una forma de vida local. El problema es que esto se ha traducido en la práctica en barrios muy caros, tiburones inmobiliarios jugando a ser dioses y la desaparición de lo “local”. Pero, ¿de quien es la culpa? ¿Se puede hacer turismo responsable si usas Airbnb?

Ups, creo que ya te he perdido… ¿No? Por si quieres ir directamente a lo que te interesa:

Turismo colaborativo vs. Turismo sostenible

Hace un par de semanas asistí a una conferencia sobre Turismo Sostenible en Irlanda y, ¿cómo no?, una de las cuestiones de las que hablamos fue de las pintadas de Barcelona y Palma en contra de los turistas. ¡Tourist go home! un grito para llamar la atención sobre los efectos del turismo en las economías locales y las comunidades “anfitrionas”.

Curiosamente, ninguno de los ponentes de la conferencia puso verde el modelo Airbnb. Uno incluso llegó a recomendar Airbnb como un forma de integrarse en la cultura local y evitar el turismo de masas que está ahogando a sitios como los acantilados de Moher.

La cuestión va mucho más allá. La gentrificación, la falta de respeto, los guiris borrachos corriendo en calzoncillos por la calle… Nadie quiere eso a la puerta de su casa. Y, claro, es difícil decir que la culpa es de los turoperadores que venden viajes híper baratos con el reclamo de “fiesta 24hrs.” o de los vuelos a 10 euros.

Si definimos el Turismo Sostenible como aquel que “tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas” (la definición no es mía, es de la OMT), el turismo colaborativo puede ser muy sostenible. La cuestión es saber cómo hacerlo.

No, no es fácil, pero si lo que te preocupa es estar contribuyendo a un modelo nocivo para las ciudades que visitas, te dejo…

9 formas de ser un turista responsable cuando usas Airbnb

1.-Siempre que puedas, escoge una habitación compartida en una casa particular

Las habitaciones compartidas son el origen y lo más positivo de Airbnb. Es donde realmente puedes conectar con la gente que vive en la ciudad, compartir momentos (si quieres) y descubrir barrios únicos como si realmente vivieses allí.

No quiere decir que no puedas alquilar un piso independiente. Algunos hosts pueden darte las mejores recomendaciones del mundo (nosotros no vimos a nuestra host de Kioto en todo el viaje y, sin embargo, nuestro sitio favorito de la ciudad nos lo recomendó ella), pero te pierdes la interacción y en realidad vives como si estuvieses en tu casa y en tu país, así que también pierdes la perspectiva.

2.-No reserves un apartamento que esté gestionado por una agencia (a los hostels y los guesthouses evítalos como a la peste)

Cada vez hay más hostels, bed & breakfast y casas rurales que se cuelan en Airbnb. Es, tristemente, una forma nueva que tienen para encontrar nuevos huéspedes, pero no es la mejor plataforma para hacerlo y creo sinceramente que perjudican la experiencia en Airbnb. Hay muchos bed& breakfast y hostels que realmente tienen un enfoque sostenible y ecológico, pero no son los que se suelen anunciar aquí.

Otros entes alienígenas son las agencias inmobiliarias y los “inversores”, gente que gestiona docenas de pisos a la vez en una misma ciudad (o incluso en varias). Lo triste de estos agentes es que buscan la mayor rentabilidad de los pisos, pero no piensan en la experiencia al cliente y menos en integrarte en la comunidad.

Por supuesto, hay agencias que están ayudando a los hosts a gestionar sus pisos de una manera eficiente, pero las mejores no aparecen como titulares de las casas en Airbnb, sino que los puedes ver al lado del verdadero propietario, como “persona que ayuda en la gestión” en la ficha del apartamento.

Ojo, hay propietarios con más de un anuncio en Airbnb porque tienen varias habitaciones en casa, pero son los menos (y por mi experiencia suelen ser de los buenos.)

3.-Haz una reserva con aprobación previa, aunque te tiente la confirmación inmediata

Escribo esto después de solicitar una reserva con confirmación inmediata para Londres, a donde me voy 5 días, pero porque es un anuncio especial de un Superhost con muy buenas evaluaciones y el resto de indicadores son muy positivos y ya he mantenido una conversación con la propietaria. Aún así, si tengo la posibilidad de elegir, suelo preferir a los pisos y habitaciones en los que la confirmación no es inmediata.

¿Por qué? Porque significa que el propietario se toma el tiempo para conocer quién va a su casa, qué planes tiene y cómo integrarlo en su día a día (si el huésped quiere, claro.) También porque eso supone que empiezas a hablar con la persona que te acogerá en su casa desde mucho antes de poner un pie en el avión y tienes más posibilidad de preguntarle cosas y pedirle recomendaciones si te hacen falta.

Eso sí, vas a tener que poner a punto tu perfil, va a ser tu tarjeta de visita y lo que hará que te aprueben la reserva (además de lo que pongas al solicitar la reserva, claro).

4.-Nunca reserves si el host pone en las reglas de la casa que “no hables con los vecinos” o que digas que “eres un amigo”

No, no es fácil saber si un host de Airbnb cumple la ley. Airbnb tampoco se lo pone fácil a las autoridades (según ellos: no les compete; según yo: deberían ponerse las pilas ya…). Pero una forma de intuir que algo no va bien es que te intenten esconder del resto del barrio.

A veces lo ponen para que no molestes a los vecinos, sobre todo en países donde no hablas el idioma (ni ellos el inglés) pero si aparece en la descripción del apartamento o en los comentarios, es muy mala señal.

5.-Evita los pisos que te no te cobran un extra por las personas adicionales ni tienen un mínimo o máximo de días

Casi todos los propietarios de Airbnb establecen un número de personas recomendado y un número máximo (que es lo que tu ves), y a los huéspedes que están entre el número recomendado y el máximo les cobran un pequeño extra por el coste de la limpieza y de las sábanas extra. Digamos que en un estudio pueden caber 4 personas y lo mejor es que sean solo 2, así que a la tercera y cuarta personas se les cobran un “extra”.

Pero cuando ves los reportajes hablando de lo malo que es Airbnb, suelen enseñar pisos diminutos en los que hay ocho o nueve personas. Son una especie de pisos patera con un montón de camas apelotonadas que no tienen nada que ver con la filosofía del turismo responsable y mucho menos con el origen de Airbnb. Por muy baratos que sean, yo, los evitaría.

Respecto al mínimo de días, también evito a los que te permiten estar solo una noche porque normalmente indica que la habitación (o el piso) funcionan como un hotel. Ni tú vas a integrarte mucho en medio día que pases allí, ni la persona te va a poder enseñar el barrio, sus costumbres, ni nada de nada. Por no hablar de que no tendrás tiempo de disfrutar el sitio por el que pasas. Para eso, mejor busca un hotel o un hostel.

6.-Da prioridad a aquellos anuncios que promocionan negocios locales y que te hablan de “su barrio”

Los mejores hosts de Airbnb suelen tener algo en común: aman la ciudad en la que viven y conocen todos los secretos de su barrio. No basta con que alguien que vive en Londres te hable del BigBen (eso lo puedes leer en cualquier sitio), si lo que buscas es vivir realmente como si fueses un londinense más necesitas a alguien que te enseñe el barrio y sus gentes.

7.-Escoge barrios con “gente real”

Es una extensión del punto anterior: si la gente no vive allí ¿cómo vas a vivir la experiencia real? Personalmente, no me gustan las ciudades que parecen un decorado de Hollywood, así que suelo buscar barrios únicos cuando escojo un Airbnb.

Por supuesto, en ciudades y barrios donde sé que la gente ha empezado a huir porque se han vuelto híper caras por el efecto Airbnb (o por cualquier otro efecto, como el de Google y Silicon Valley), paso de Airbnb y me voy a un hotel. Es una alternativa para equilibrar el sistema.

8.-Investiga sobre las tasas turísticas (y págalas)

Curiosamente, Airbnb sólo se encarga de cobrar las tasas turísticas en algunas ciudades americanas. En las demás, es el propietario quien tiene que recaudarlas y pagarlas. El problema viene cuando el propietario no está dado de alta, ni declara sus ingresos.

No seas pirata, si hay una tasa turística de alojamiento en la ciudad págala y pide factura. Sí, te toca pagarla aunque sea un Airbnb si vas a Cataluña, Baleares, París, Amsterdam, Lisboa, Roma…

Solo que Airbnb te la cobra a tí directamente en algunos casos y en otros no. Aquí tienes la lista de países en los que Airbnb te cobra la tasa turística o ecotasa directamente y aquí tienes la lista de destinos con este tipo de impuestos en Europa.

9.-Dale preferencia a los que reciclan, reusan o tienen un huerto

No todos los apartamentos Airbnb son ecológicamente responsables, pero hay muchos que sí lo intentan. Desde los que tienen su propio huerto en el jardín a los que te indican claramente en las normas de la casa que recicles.

Si una familia está concienciada con el medioambiente, seguro que lo notarás en el anuncio. Ojo, esto no quiere decir que te tires de cabeza a los cutres que dicen que la luz va por monedas (esta semana he visto uno y me he quedado ojiplática), ni que los demás no lo intenten, pero ya que estamos hablando de turismo responsable, pues eso.

En resumen…

Airbnb puede ser una forma genial de viajar que aporte mucho a la economía local y que te haga ser mejor viajero y persona. No, no todo el mundo se siente tan cómodo como en un hotel pero si te animas a probarlo, la experiencia puede cambiar la forma en que veas la plataforma y a los viajeros que la usamos de vez en cuando.

 

¿Te animas a probarlo?

Si todavía no has probado Airbnb y quieres poner en práctica los consejos para que sea una experiencia de viaje responsable, te dejo un enlace para que al darte de alta y hacer tu primera reserva te descuenten 25€ (aplican algunas condiciones, más info en el enlace.)

 

¿Quiere saber más? En este post de hace ya algunos años te cuento cómo fue mi primera experiencia en un Airbnb en Madrid. Y, como la idea es que empieces por los sitios buenos, te dejo el descuento para amigos que te abona 20€ (aprox. depende del cambio de divisas) al darte de alta en Airbnb (cuando haces tu primera reserva).

Saludos y buen viaje!

Turismo responsable Airbnb

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